Tras horas de máxima tensión y un despliegue operativo masivo, la calma comienza a retornar a la ciudad de San Carlos de Bariloche. El Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF) confirmó este sábado que el incendio que puso en jaque a la zona del kilómetro 1 de la Avenida Bustillo se encuentra "controlado y en fase de liquidación".
Al mismo tiempo, la Justicia avanza sobre las responsabilidades humanas detrás del desastre. Un hombre fue oficialmente imputado por provocar el siniestro debido a una maniobra imprudente con una herramienta de corte .Según la acusación, el imputado se encontraba realizando trabajos metalúrgicos en la parte trasera de un predio lindante con el faldeo boscoso del Cerro Runge.
La hipótesis del fiscal Facundo D'Apice, respaldada por pericias preliminares, indica que el operario manipuló una amoladora cuyas chispas, que alcanzan los 1.500 grados de temperatura, entraron en contacto con pastizales secos. Esta acción, sumada a las fuertes ráfagas de viento y la baja humedad, desató el infierno en cuestión de minutos.
"No fue un accidente, fue negligencia"
El Ministerio Público Fiscal fue contundente: lo ocurrido "no fue un accidente, fue una negligencia que podía haberse evitado". El fiscal argumentó que cualquier persona que utiliza una herramienta de esas características conoce los riesgos de operar en un entorno de interfase, donde conviven bosque y ciudad, sin las medidas de seguridad adecuadas, más aún bajo la emergencia ígnea decretada por el gobernador Alberto Weretilneck.
Entre las pruebas presentadas ante el juez Ricardo Calcagno figuran videos de cámaras de seguridad vecinales que marcan el inicio del foco a las 13:27 del viernes, mostrando a una sola persona en el lugar. Además, en la escena se secuestró la amoladora, un cable prolongador y restos metálicos. El juez avaló la formulación de cargos por incendio culposo y, aunque el acusado recuperó la libertad, se le impusieron medidas cautelares estrictas mientras avanza la investigación, que podría derivar en una pena de un mes a un año de prisión.
Estado de situación y alerta meteorológica
En el terreno, el panorama es alentador pero demanda cautela. El SPLIF aclaró que un incendio "controlado" significa que la línea de control ha quedado establecida y asegurada, impidiendo que el fuego se propague, aunque todavía pueden existir actividades en su interior. Actualmente, se trabaja en la fase de liquidación, apagando los puntos calientes que se reactivaron puntualmente por la presencia de material combustible grueso.
El operativo desplegado fue monumental: intervinieron 20 brigadistas del SPLIF, bomberos voluntarios de los cuarteles Melipal, Ruca Cura, Centro y Campanario, además de personal de Protección Civil, Policía de Río Negro y Seguridad Vial. Aunque el helicóptero que se usó para el operativo ya fue desafectado, el monitoreo terrestre es permanente. Una buena noticia para los equipos de emergencia es la alerta amarilla por lluvias pronosticada en la región para este sábado y la madrugada del domingo, lo que podría colaborar decisivamente en la extinción total de las llamas.