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El "impuesto a la soltería": vivir solo es el nuevo signo de éxito (pero prepará la billetera)

En CABA ya son mayoría: 4 de cada 10 personas eligen su propio espacio. The Economist confirma que la soltería dejó de verse con lástima para ser sinónimo de éxito, pero alerta sobre el "impuesto" de bancar todos los gastos sin dividir.

Por Ciudadano.News

Cada vez más personas viven solas — .

La vieja etiqueta del soltero como "perdedor" está en extinción. Lo que antes generaba miradas compasivas, hoy empieza a leerse como un signo de autonomía y libertad. La revista The Economist ya habla de una "Gran recesión de las relaciones", un fenómeno global donde el auge de la soltería está rediseñando el mundo.

Argentina es protagonista de esta tendencia. Según datos de la Fundación Tejido Urbano y la Universidad Austral, el 24,8% de los hogares del país son unipersonales, un salto notable frente al 13% de los años noventa. El dato explota en la Ciudad de Buenos Aires: allí, el 40% de las personas vive sola, convirtiendo a estos hogares en los más frecuentes y dejando a la clásica "familia tipo" como una minoría del 17%.

¿Los motores del cambio? Primero, la autonomía económica de las mujeres, que transformó la vida en pareja de una necesidad financiera a una opción. Segundo, la "economía del solo": el mercado se adaptó con monoambientes y servicios on demand que hacen posible y cómoda la vida individual.

Pero la libertad no es gratis. Existe lo que se denomina el "impuesto a la soltería": al no dividir gastos fijos como alquiler o servicios, la vida se encarece considerablemente. Esto genera una "brecha de autonomía": mientras en los sectores altos vivir solo es una inversión en "capital de libertad" y carrera profesional , en la clase media el costo de vida individual consume más del 50% del salario, volviendo la emancipación un desafío material.

La realidad también cambia según la edad. Para el segmento de 25 a 35 años, la soledad es una búsqueda aspiracional. En cambio, para los adultos mayores, suele ser una consecuencia no elegida, ligada a la viudez y con riesgo de aislamiento social. Así, la ciudad se reconfigura entre jóvenes que compiten por su metro cuadrado de independencia y mayores que sostienen hogares en soledad.