El sabor de la infancia

La crisis de Tía Maruca: la historia detrás de la pepa que se creó en un garaje

Un repaso a la historia de Tía Maruca, de sus orígenes artesanales a la gran expansión y el polémico cierre de su planta en Chascomús en septiembre de 2025.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

29 Septiembre de 2025 - 13:18

Pepas Tía Maruca/ Fuente: Web
Pepas Tía Maruca/ Fuente: Web .

29 Septiembre de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

Tía Maruca se convirtió en un clásico de las mateadas argentinas gracias a sus famosas pepas de membrillo, pero su historia no comenzó en 1998, sino mucho antes. Su fundador, Alejandro Ripani, aprendió el oficio en la fábrica Galletitas RC de Ramos Mejía, fundada por su padre en 1972. En 1998, Ripani lanzó su propia empresa con el objetivo de hacer galletitas artesanales para kioscos y almacenes.

Tía Maruca no es una persona famosa o la dueña original, sino un homenaje familiar, el nombre surgió de forma casi accidental luego de que fracasara un acuerdo para usar la marca de Doña Petrona, un diseñador propuso homenajear a su propia tía Maruca, evocando la cocina familiar. La marca se hizo fuerte con stands de madera en kioscos ofreciendo sus hojaldrados y las icónicas pepas.

Galletas Tía Maruca/ Fuente: Web
Galletas Tía Maruca/ Fuente: Web

La expansión y la tentación del gran salto

El gran punto de inflexión llegó en 2017, cuando Tía Maruca adquirió la planta Dilexis en Albardón, San Juan, que Pepsico había utilizado anteriormente para fabricar galletitas Toddy. La operación, que incluyó las marcas Dale y Argentitas, le dio una capacidad de 15.000 toneladas anuales y permitió a la empresa controlar cerca del 5% del mercado nacional de galletitas, uno de los más grandes del mundo.

Sin embargo, el crecimiento se detuvo abruptamente. Para 2019, los problemas financieros ya asomaban, con salarios atrasados y deudas millonarias que llevaron a la compañía a un concurso preventivo.

Stand galletas Tía Maruca/ Fuente: Foto Google
Stand galletas Tía Maruca/ Fuente: Foto Google

La llegada de Argensun y el declive final

En un intento por salvar la compañía, la familia Ripani vendió el 50% de Tía Maruca al grupo Argensun Foods en 2024, dueño de la marca Pipas. La estrategia buscaba aprovechar la amplia red de distribución de Pipas (presente en nueve de cada diez kioscos) y sanear las cuentas. Ripani se mantuvo como socio minoritario, pero el control quedó en manos de Argensun.

A pesar del esfuerzo, la crisis se profundizó en 2025. La planta de San Juan paralizó su producción en agosto, dejando a 300 empleados en la incertidumbre. Pocos meses después, en septiembre de 2025, llegó el golpe final: la planta de Tía Maruca en Chascomús amaneció con las persianas bajas.

Los 27 operarios fueron notificados de su "desafectación" y tuvieron que negociar compensaciones, en lugar de recibir una indemnización formal. El cierre se atribuyó a la crisis de consumo y a las políticas de ajuste que impactaron en la economía real. Hoy, la incógnita es si la marca de la tía y sus icónicas pepas desaparecerán o si Argensun logrará relanzarlas, fabricándolas en otras instalaciones.

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