La nueva serie de Netflix El Eternauta —basada en la emblemática historieta de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López— no solo propone una historia de supervivencia y ciencia ficción, sino que también funciona como espejo de procesos internos humanos profundos.
Desde el acompañamiento terapéutico, la licenciada Silvia Sánchez Zoppi, conversó con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch) y ofreció una interpretación que conecta esta narrativa con conceptos clave como la neuroplasticidad, la resistencia emocional y la importancia de los vínculos humanos.
¿Qué es la neuroplasticidad y por qué es clave para adaptarnos al cambio?
"La neuroplasticidad es algo que hacemos", explica Sánchez Zoppi. "Es la capacidad de nuestro sistema nervioso para cambiar y reorganizarse a lo largo de la vida. Nos permite adaptarnos, aprender cosas nuevas y responder a lo inesperado".
Este concepto —fundamental en neurociencias— no solo tiene implicancias médicas o psicológicas, sino también sociales y culturales. En contextos de crisis o transformación, como los que retrata El Eternauta, la neuroplasticidad se convierte en una herramienta para la supervivencia psíquica y la reinvención del sentido.
Practicar la neuroplasticidad implica, según la entrevistada, "hacer cosas nuevas": visitar lugares desconocidos, escuchar música distinta, leer géneros fuera de lo habitual o aprender un nuevo idioma. Todo lo que desafía la rutina estimula al cerebro como si fuera un músculo. En ese sentido, la serie no solo es una historia de resistencia física, sino también mental y emocional.
El poder de la resistencia: más allá de la supervivencia
Uno de los temas centrales en la narrativa de El Eternauta es la resistencia colectiva frente a lo incierto. Para Sánchez Zoppi, esto trasciende el plano de la ficción: "La resistencia es una actitud que todos ejercemos cuando decidimos no rendirnos, cuando seguimos avanzando pese a la incertidumbre".
La serie muestra cómo un grupo de personas —diversas en edad, historia y valores— se organiza y colabora para sobrevivir a una invasión alienígena que amenaza con aniquilar a la población. Este punto ilustra algo esencial: nadie se salva solo. La construcción de redes de apoyo, el fortalecimiento de la confianza en los demás y la capacidad de trabajar en equipo son pilares tanto en la ficción como en la vida real.
Vínculos nuevos y valores en transformación:
El acompañamiento terapéutico, según Sánchez Zoppi, no puede pensarse sin hablar de vínculos. El Eternauta pone en escena el nacimiento de nuevas relaciones bajo presión, algo que refleja procesos comunes en la vida cotidiana: "Aceptar lo diverso, convivir con lo desconocido y descubrir valores personales en interacción con otros es parte del proceso terapéutico y humano", destacó.
En la serie, los personajes arrastran sus historias previas, pero las circunstancias los obligan a reconfigurar sus prioridades. "Los valores cambian a medida que la situación se transforma", afirma la licenciada, algo que también ocurre en procesos de duelo, crisis o crecimiento personal. La empatía, la comunicación efectiva y el trabajo en equipo se convierten en recursos esenciales.
La importancia de la pausa: el ocio como parte del cuidado cerebral
En un mundo que valora la productividad constante, Sánchez Zoppi recuerda que el descanso también es una forma de neuroplasticidad: "Escuchar un pájaro, ver el cielo o simplemente detenerse un momento permite al cerebro regenerarse, reconectarse consigo mismo y con el entorno".
Este enfoque del ocio como forma de salud mental conecta con una demanda creciente en búsquedas digitales actuales: cómo encontrar equilibrio, cómo descansar realmente, cómo mejorar la salud mental sin medicamentos, entre otras.
Una serie que es mucho más que ciencia ficción
El Eternauta logra lo que pocas series de género consiguen: generar una conversación profunda sobre la condición humana.
Desde el acompañamiento terapéutico, su narrativa puede leerse como un mapa simbólico de cómo adaptarse a lo inesperado, fortalecer los vínculos, y cultivar la esperanza, incluso en los contextos más adversos.
Este cruce entre cultura popular, salud mental y neurociencia no solo amplía el alcance de la serie, sino que ofrece un campo fértil para la reflexión social y personal. Y en tiempos donde la incertidumbre es casi un estado permanente, estas herramientas —la neuroplasticidad, la empatía, la pausa— pueden ser clave para seguir adelante.
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