Terapias alternativas

El detalle que nadie ve: cómo los caballos pueden sanar percibiendo tu "incoherencia" interior

Los caballos, por su naturaleza de animales de presa, tienen la capacidad de leer las emociones y pensamientos humanos. Una instructora explica cómo esta sensibilidad se convierte en una poderosa terapia para la sanación.

María Emilia Iglesias

Por María Emilia Iglesias

16 Octubre de 2025 - 17:20

La instructora de terapia ecuestre asegura que los caballos ayudan a vivir el "aquí y ahora".
La instructora de terapia ecuestre asegura que los caballos ayudan a vivir el "aquí y ahora". iStock Images

16 Octubre de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

María Guadalupe Gómez, instructora de equitación con casi tres décadas de experiencia, reveló que los caballos son mucho más que nobles animales: son "maestros" y "sanadores" que utilizan su instinto de supervivencia para ayudarnos.

En diálogo con El Interactivo, de Ciudadano News, indicó: "Ellos son animales de presa y necesitan percibir todo el entorno. Nos leen, nos perciben hasta lo que no decimos". Este nivel de sensibilidad es la clave de su poder terapéutico en disciplinas como la equinoterapia y las constelaciones asistidas con caballos.

En un mundo que registra cada vez más estrés, pero también la búsqueda de sanación y paz interior, las terapias alternativas crecen cada vez más para ofrecer soluciones un tanto más holísticas y diferentes a lo tradicional. Entre ellas, los caballos vuelven a la raíz de la naturaleza.

¿Por qué el caballo, y no otro animal? El valor de la coherencia

La razón por la que los caballos son tan efectivos en la sanación radica en su necesidad de coherencia para sobrevivir, indicó Gómez. En ese sentido, explicó tres puntos clave de estos animales:

  • Pura naturaleza: en su medio natural, necesitan que todo en su entorno sea coherente y predecible para no entrar en peligro.
  • Detección de incoherencias: cuando una persona se acerca, el caballo percibe inmediatamente cualquier "incoherencia" del ser humano. ¿Qué significa esto? Si pensamos algo que no decimos, o decimos algo que no sentimos, el animal detecta esa falta de alineación entre cuerpo, mente y palabra.
  • Necesidad de orden: al percibir esta incoherencia energética, los caballos "necesitan ordenarlo" para sentirse seguros, lo que obliga al ser humano a enfrentar su propia verdad para establecer un vínculo.

Gómez subraya que el caballo tiene un lenguaje "sensorial y gestual muy rico y muy silencioso", distinto al de un perro, y acceder a él nos enseña a estar en el aquí y ahora y a establecer reglas de comportamiento social claras.

Tipos de Sanación: de la terapia montada a las constelaciones

La experta detalla que existen dos grandes áreas de trabajo terapéutico, todas centradas en el vínculo y el aprendizaje personal, y no en la técnica de equitación:

  • Trabajo a tierra (pie a tierra): incluye terapias de sanación, armonización, psicoterapia y, sobre todo, las constelaciones con caballos. En este abordaje, los animales actúan como "espejos de tu alma" y de tu sistema familiar.
  • Trabajo montado (Equinoterapia): va desde la equinoterapia clásica hasta la monta lúdica y consciente. En estos casos, el caballo puede percibir si un jinete con discapacidad, por ejemplo, realiza un movimiento involuntario, y no lo siente como una amenaza, demostrando una capacidad de percepción más allá de lo gestual.

El objetivo es siempre la superación en uno mismo, buscando la mejor versión personal a través del contacto con estos animales.

¿Cómo vivir una sesión? La manada tiene la última palabra

Según contó la instructora, las sesiones de constelaciones pueden ser individuales o grupales, y la dinámica es muy distinta a las que se realizan solo con personas. En primer lugar, se detecta el síntoma, es decir que la persona expone su problema o síntoma a la instructora.

Sin embargo, relató, la decisión es del caballo. Una vez en el campo, los caballos son los que deciden quién debe constelar primero e incluso pueden "sugerir" cambiar el tema que la persona creía que era el problema principal.

Por último, el espectador. La escena, el movimiento y la sanación se generan entre ellos, y el participante humano actúa como un espectador activo de la dinámica que su sistema energético ha provocado en la manada.

Además, para aquellos que sienten respeto o miedo por el tamaño del animal, la especialista asegura que el caballo lo percibe y, por lo general, mantiene una distancia prudente, permitiendo que el trabajo terapéutico se desarrolle sin contacto físico directo hasta que la persona se sienta más cómoda.

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