El cielo de 2026 traerá eclipses, superlunas y un Sol más activo de lo habitual
El próximo año promete un cielo cargado de señales poco comunes. Habrá momentos clave para mirar hacia arriba, fechas que concentrarán la atención y fenómenos que no se repetirán pronto.
El calendario astronómico de 2026 llega cargado de fenómenos destacados. Tras un par de años sin grandes eventos de este tipo, los eclipses vuelven a marcar el ritmo del cielo, mientras el Sol continúa atravesando una fase especialmente activa. A eso se suman lluvias de meteoros con buenas condiciones de observación, la presencia destacada de los planetas gigantes y un año con 13 lunas llenas.
El arranque del año será intenso. El 3 de enero, el cielo recibirá la primera de las tres superlunas previstas para 2026. En ese momento, la Luna se encontrará en el punto más cercano de su órbita a la Tierra, por lo que se verá más grande y luminosa de lo habitual. Ese brillo, sin embargo, le restará protagonismo a las Cuadrántidas, la primera lluvia de meteoros del año, que normalmente puede ofrecer decenas de estrellas fugaces por hora.
Más adelante, el calendario traerá mejores oportunidades para los amantes del cielo nocturno. Las Líridas, activas entre el 22 y el 23 de abril, podrán observarse con relativa comodidad, ya que la Luna creciente se ocultará temprano y dejará el firmamento más oscuro. Las Perseidas, una de las lluvias más populares, tendrán un año especialmente favorable: su pico será el 12 de agosto, coincidiendo con luna nueva, lo que garantiza cielos sin interferencias. No correrán la misma suerte las Oriónidas, en octubre, afectadas por la presencia lunar, mientras que las Gemínidas, el 13 de diciembre, ofrecerán buenas condiciones gracias a una Luna que se pondrá poco después del anochecer.
En 2026, los eclipses volverán a ser protagonistas en el firmamento tras una pausa de dos años sin estos fenómenos.
El paso de cometas también sumará atractivo al año. El 4 de enero, el cometa 24P/Schaumasse alcanzará su mayor acercamiento a la Tierra y podrá verse desde ambos hemisferios con ayuda de un telescopio pequeño. Más adelante, el 20 de enero, el cometa C/2024 E1 (Wierzchos) llegará a su máximo brillo, aunque su observación estará limitada al hemisferio sur.
Uno de los grandes focos de atención de 2026 serán los eclipses. En total, se esperan cuatro: dos solares y dos lunares. El primero llegará el 17 de febrero, con un eclipse solar anular que podrá verse únicamente desde la Antártida y zonas del sur del océano Índico. Poco después, el 3 de marzo, un eclipse lunar total será visible desde América, el Pacífico, Australia y el este de Asia.
El 12 de agosto tendrá lugar el evento más destacado del año: un eclipse solar total que podrá observarse desde Groenlandia, Islandia, el Atlántico Norte y el norte de España. Finalmente, el 28 de agosto, al amanecer, un eclipse lunar parcial oscurecerá cerca del 93% del disco de la Luna.
El año 2026 traerá consigo cuatro eclipses y una actividad solar especialmente intensa.
Mientras tanto, el Sol seguirá mostrando signos de intensa actividad. En el marco de su ciclo número 25, se esperan erupciones y eyecciones de masa coronal que podrían generar tormentas geomagnéticas y, en algunos casos, auroras visibles en latitudes altas.
El 2026 marcará el regreso de los eclipses al cielo, luego de dos años sin su presencia.
Los planetas también tendrán su momento. Júpiter ofrecerá las mejores condiciones de observación el 10 de enero, cuando alcance la oposición y se ubique en el punto más cercano a la Tierra, permitiendo ver incluso sus cuatro lunas principales con instrumentos modestos. Neptuno estará en oposición el 25 de septiembre, Saturno el 4 de octubre y Urano el 25 de noviembre. Marte, en cambio, no alcanzará la oposición durante 2026, por lo que no mostrará su mejor cara.
El año tendrá además un detalle poco común: habrá 13 lunas llenas. En mayo se producirá la llamada Luna Azul, nombre que recibe la segunda luna llena dentro de un mismo mes. La segunda superluna llegará el 24 de noviembre y la tercera y última se dará el 24 de diciembre, cerrando el año con un cielo tan luminoso como simbólico.