El boom de las bebidas sin alcohol: una moda saludable que oculta un lado oscuro
Las bebidas sin alcohol fomentan el consumo responsable; una tendencia que beneficia a muchas personas, pero que también puede tener efectos negativos.
Las bebidas sin alcohol pueden ayudar a mantener a las personas sobrias y estimular a quienes desean reducir su consumo de alcohol. Sin embargo, tanto las cervezas como los cócteles sin alcohol no son para todos, y la comunidad científica ha explicado esta realidad.
En las últimas semanas, Estados Unidos y Europa han reportado una disminución en el consumo de alcohol entre los jóvenes, atribuida a diversos factores, como un cambio hacia estilos de vida más saludables. Las bebidas sin alcohol han ganado popularidad entre consumidores que buscan experimentar sensaciones similares, pero sin poner en riesgo su salud.
La empresa NielsenIQ, dedicada al análisis de datos de mercado y consumidores, reveló que en Estados Unidos las ventas minoristas de bebidas sin alcohol alcanzaron los 823 millones de dólares en 2024. Sin embargo, el consumo de alcohol no ha desaparecido entre los norteamericanos, sino que se ha reducido, dando lugar a una tendencia que, según expertos, "alarga la noche".
Los especialistas explican que quienes buscan un consumo responsable de alcohol, evitando la resaca después de beber, han encontrado la manera de alternar bebidas alcohólicas con bebidas sin alcohol.
La práctica es conocida como las "rayas de cebra" y consiste en intercalar una bebida alcohólica con una sin alcohol para prolongar la noche, según explicó Marcos Salazar, de la Asociación de Bebidas No Alcohólicas para Adultos.
"Pueden tomar una bebida alcohólica y luego una bebida no alcohólica para adultos. Eso se llama "rayas de cebra"... y, en cierto modo, alarga la noche", manifestó Salazar.
Riegos de los cócteles sin alcohol: azúcar, el enemigo silencioso
Aunque el cambio hacia un consumo responsable de alcohol es positivo, los científicos advierten que el reemplazo por bebidas sin alcohol no beneficia a todos por igual. Algunas bebidas, como los cócteles sin alcohol hechos con soda y jarabes dulces, contienen altos niveles de azúcar que pueden afectar la salud.
La Asociación Americana del Corazón recomienda limitar el consumo de azúcares añadidos a no más de seis cucharaditas diarias para mujeres y nueve para hombres. Sin embargo, una lata de gaseosa de 355 ml (12 onzas) puede contener hasta 10 cucharaditas de azúcar, superando ampliamente estos límites.
Además, existe una preocupación particular respecto a las personas con problemas de alcoholismo. La investigadora Molly Bowdring, de la Universidad de Stanford, señaló que "quienes inician un tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol han tenido un éxito desigual al usar bebidas sin alcohol para reducir o detener su consumo".
El riesgo surge en que la apariencia y características de estas bebidas, como la cerveza sin alcohol, son muy similares a las versiones alcohólicas. Esto puede poner en peligro el tratamiento de quienes luchan contra el alcoholismo, al actuar como un desencadenante o tentación para recaídas.
"Contienen muchas de las señales relacionadas con el alcohol. Dado que son tan similares al alcohol, es posible que desencadenen el deseo de consumir alcohol puro y puedan llevar a las personas a volver a consumirlo", advirtió Bowdring.
Por ello, la comunidad científica recomienda realizar una evaluación personal, honesta y sin prejuicios sobre las posibles consecuencias de consumir bebidas con y sin alcohol, con el fin de fomentar un consumo verdaderamente responsable.