En los últimos días, las redes sociales se llenaron de imágenes con el estilo de Studio Ghibli, generadas por inteligencia artificial (IA). Estas herramientas permiten transformar fotos personales en ilustraciones con estética animada, lo que impulsó una tendencia viral.
Sin embargo, expertos en ciberseguridad advierten que subir imágenes a estas plataformas puede comprometer la privacidad de los usuarios.
Muchas aplicaciones de IA almacenan y procesan datos sin que los usuarios tengan un control real sobre ellos, lo que representa riesgos en términos de seguridad digital.
Privacidad y almacenamiento de datos personales
Al utilizar filtros de IA, las imágenes no solo se editan, sino que quedan almacenadas en los servidores de la plataforma. Algunas empresas pueden compartir estos archivos con terceros sin informar a los usuarios, lo que abre la puerta a la recopilación y uso indebido de datos biométricos.
Pérdida de control sobre la imagen Una vez que una foto está en la nube, su uso futuro puede quedar fuera del control del usuario.
Posible manipulación en deepfakes Fotografías reales pueden ser alteradas digitalmente para crear contenido falso.
Explotación comercial sin consentimiento Algunas plataformas pueden usar las imágenes para mejorar sus modelos de IA o con fines publicitarios.
Cómo protegerse al usar filtros de IA
Para evitar riesgos de privacidad y seguridad, es recomendable seguir estas medidas:
No subir fotos de menores, ni imágenes personales
Leer las políticas de privacidad antes de usar la aplicación
Evitar compartir imágenes con terceros o en redes sociales
Usar herramientas desarrolladas por empresas con políticas claras de protección de datos
El impacto ambiental del uso masivo de IA
El procesamiento de imágenes con IA no solo implica riesgos de privacidad, sino también un alto consumo de recursos naturales.
Cada imagen generada por IA puede consumir hasta 3,45 litros de agua debido a la necesidad de refrigerar los servidores que ejecutan estos procesos.
Con la viralización de esta tendencia, se estima que en una semana se crearon más de 200 millones de imágenes, lo que equivale a 216 millones de litros de agua, similar al consumo mensual de una ciudad pequeña.
Además, muchas instalaciones utilizan agua potable en el enfriamiento de servidores, lo que agrava la crisis en regiones donde este recurso es limitado.
Reflexión final: ¿vale la pena el riesgo?
Convertirse en un personaje animado puede ser divertido, pero también es importante considerar los riesgos de seguridad y el impacto ambiental.
Emily Lawrenson, gerente de comunicación de Qustodio, señaló:
"La IA generativa ofrece oportunidades fascinantes, pero también requiere una comprensión crítica de sus límites y riesgos. Subir una foto entrañable puede parecer un gesto inocente, pero una vez está en la nube, perdemos el control sobre su destino."
Antes de sumarse a una tendencia viral, es fundamental preguntarse: ¿quién controla mi imagen y cómo se usará en el futuro?