Educación no formal: el nuevo motor del trabajo post pandemia
Hernán Martini, director de Gestar Grupo Educativo, en diálogo con El Interactivo, explicó sobre el crecimiento sostenido desde 2022, impulsado por los cambios vertiginosos del empleo.
En un contexto de aceleración laboral y transformación tecnológica, la educación no formal se consolida como respuesta clave al desempleo, la reconversión profesional y la demanda de habilidades blandas y oficios esenciales.
El auge de la educación no formal en tiempos de cambio
La transformación del mercado laboral tras la pandemia no solo modificó la forma de trabajar, sino también la manera de capacitarse. Así lo aseguró Hernán Martini, director de Gestar Grupo Educativo, en diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por Facebook y YouTube deCiudadano.News), donde explicó que la educación no formal en Argentina vive un crecimiento sostenido desde 2022, impulsado por la necesidad de adaptación a los cambios vertiginosos del empleo.
"Desde el observatorio de la Cámara Argentina para la Formación Profesional y la Capacitación Laboral hacemos una investigación anual desde el 2022 y notamos un crecimiento constante de este tipo de formación", explicó Martini.
El fenómeno responde, entre otras cosas, a la demanda de formaciones más cortas y flexibles, y a la penetración creciente de la tecnología como mediadora del aprendizaje. "La presencialidad hoy no supera el 40% de las capacitaciones", afirmó.
Formación rápida y a distancia: claves del nuevo paradigma
Según el informe del observatorio, las capacitaciones asincrónicas y sincrónicas a distancia ganan terreno frente a la educación tradicional. La flexibilidad de estas propuestas formativas permite una rápida inserción en el mercado laboral.
"Este tipo de capacitaciones más cortas y con mediación tecnológica tienden a adaptarse mejor al nuevo ritmo del mercado", sostuvo Martini.
Además, el debate sobre el uso responsable de la tecnología entra de lleno en la agenda pública. "Hoy está en discusión el impacto de la tecnología: estafas, apuestas online, adicciones. También podemos pensar para qué queremos usar la mediación tecnológica", reflexionó.
Mucho más que programación: las nuevas demandas del mercado
Si bien la programación y la inteligencia artificial figuran como áreas populares, Martini destaca la diversidad de ofertas: desde administrativos en salud y marketing digital, hasta autoempleo y habilidades blandas como el liderazgo o la gestión emocional.
"Hoy se enseña liderazgo, manejo de grupos, de proyectos, algo que antes no era común. El coaching, por ejemplo, está muy presente en las empresas", señaló.
Las habilidades blandas son cada vez más valoradas por las organizaciones, que buscan profesionales con herramientas de gestión humana y emocional.
Oficios y servicios esenciales: el valor de lo irremplazable
La pandemia revalorizó oficios y tareas de cuidado que, lejos de ser reemplazables por la IA, requieren formación específica. Electricistas, plomeros y cuidadores figuran entre los más buscados en mercados internacionales.
"Consultoras españolas nos hablan de la necesidad de atraer personas con conocimientos de oficios clásicos. Son profesiones muy valoradas y escasas", destacó el director de Gestar.
En este escenario, el desafío global es claro: poner en valor aquello que la inteligencia artificial no puede sustituir.
Tecnología, educación y futuro: decisiones humanas
Finalmente, Martini plantea una mirada crítica sobre el uso de la tecnología en la educación y la vida cotidiana. "La humanidad siempre se abre paso. Por eso hay que poner en agenda para qué queremos la tecnología", reflexionó.
"¿Queremos que los chicos sean adictos al juego o que se capaciten con tecnología? ¿Que vivan pegados a las redes o que tengan vínculos sanos dentro de una democracia? Son decisiones nuestras", concluyó.