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Dormir juntos podría estar dañando tu relación: lo que dice la ciencia del sueño

El sueño no es solo una actividad individual; es un reflejo de la convivencia. Las diferencias en los horarios laborales, como turnos rotativos o guardias, complican armonía nocturna.

Por Fernando García

Imagen ilustrativa. — Freepik

El sueño no solo es una necesidad biológica; también tiene un profundo impacto en las relaciones de pareja. Así lo destacó el Dr. Joaquín Diez, psiquiatra especialista en medicina del sueño, quien en una entrevista con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), analizó cómo el descanso y la vida en pareja se influyen mutuamente.

Dormir juntos: ¿una tradición incompatible?

El Dr. Diez señaló que compartir la cama no siempre es ideal para todos. "Cada uno tiene una forma de dormir que no necesariamente es compatible con el otro, tanto por el lugar, los tiempos, o las rutinas", explicó. Factores como el ronquido, el insomnio, o los diferentes horarios laborales pueden generar tensiones. "Hay muchas parejas donde uno ronca y el otro tiene insomnio, lo que termina siendo explosivo".

Sin embargo, este tema sigue siendo tabú. "Proponer dormir separados en una pareja muchas veces se asocia con problemas en la relación, pero ahora estamos viendo que, para ciertas personas, esta decisión puede mejorar el vínculo".

El especialista recordó cómo las costumbres relacionadas con el sueño han cambiado a lo largo de la historia. Desde dormir en grupo por motivos de seguridad, hasta la revolución sexual del siglo XX que popularizó el compartir cama entre parejas, las dinámicas han evolucionado constantemente. "Quizás es momento de plantear nuevos enfoques, donde dormir separados no sea un signo de distanciamiento, sino una forma de cuidarse mutuamente".

Niños en la cama

Un tema recurrente en las parejas es compartir la cama con niños pequeños. Para algunas familias, esto genera mayor comodidad, pero para otras puede representar un obstáculo en la intimidad o el descanso. "Hay que ajustar la dinámica según las necesidades de cada pareja, porque muchas veces compartir la cama puede resultar beneficioso, como ocurre con los niños que duermen mejor al sentirse acompañados", comentó Diez.

El uso de dispositivos electrónicos antes de dormir también tiene un impacto significativo. "El brillo de las pantallas afecta el sueño de muchos, y cuando uno usa dispositivos mientras el otro intenta dormir, las tensiones aumentan". Además, las diferencias en los horarios laborales, como turnos rotativos o guardias, complican aún más la armonía nocturna.

Para el Dr. Diez, la clave está en la comunicación. "Es fundamental que las parejas hablen sobre sus hábitos de sueño. Hay que romper el tabú y encontrar soluciones personalizadas". De hecho, destacó la apertura de un taller dedicado al sueño en parejas (más información en https://www.instagram.com/drjoaquindiez/), donde se analizan estas dinámicas y se proponen estrategias para mejorar tanto el descanso como la relación.

En definitiva, el sueño no es solo una actividad individual; es un reflejo de la convivencia. Como concluyó el experto: "El sueño de cada uno afecta al otro. Hablar sobre ello puede ser el primer paso para un descanso y una relación más saludable".