El caso de un hombre que le quiere dar solo el 13% de los bienes a su ex esposa, argumentando que "ella no hacía nada", se hizo viral en redes sociales. Sin embargo, la ley argentina tiene una respuesta clara a esta situación y desmiente por completo este mito. Una abogada explica cómo funciona la división de bienes y por qué el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos tienen un valor económico y legal.
La abogada Gabriela Jacquin habló con Acceso Directo (lunes a viernes, de 16 a 17, por FM 91.7, Ciudadano News en YouTube o Facebook y Ciudadano_News en Twitch) y dio todos los detalles a tener en cuenta.
La ley es clara: el 50 y 50 es la regla
En Argentina, el régimen de ganancialidad establece que todos los bienes comprados durante el matrimonio, sin importar de dónde provengan los ingresos, pertenecen a la sociedad conyugal, a diferencia del contrato prenupcial. La abogada lo explicó de forma contundente: "Por ley, la división de bienes es en partes iguales, es decir, 50% y 50%". Aunque las parejas pueden llegar a acuerdos privados que modifiquen este porcentaje, la norma general siempre es la equidad.
La compensación económica: un derecho clave
Más allá de la división de bienes gananciales, existe un concepto fundamental que busca reparar un desequilibrio: la compensación económica. Esta figura aplica cuando uno de los cónyuges deja su carrera profesional o posterga sus proyectos personales para acompañar al otro o para dedicarse a la familia.
Jacquin aclara que esta compensación no es una cuestión de género, sino que busca equilibrar la situación económica que se generó durante la convivencia. Por ejemplo, si una persona abandonó su trabajo para cuidar a los hijos o se mudó a otro país para que su pareja avanzara en su carrera, ese sacrificio puede ser reconocido.
En caso de que se demuestre un "desequilibrio económico manifiesto", el juez puede ordenar el pago de una suma de dinero o el otorgamiento de bienes para compensar la desventaja.
¿Cuánto demora el proceso de divorcio?
El tiempo de un divorcio depende en gran medida del consenso. Si la pareja llega a un acuerdo mutuo, el proceso es rápido y puede resolverse en cuestión de días o semanas, explicó la abogada.
Sin embargo, si una de las partes no está de acuerdo con la división propuesta, el divorcio se puede iniciar de forma unilateral. El juez intentará una mediación y, si no hay acuerdo, se aplicará la ley, garantizando la división igualitaria de los bienes. Un proceso contencioso puede llevar meses o incluso años, con un gran desgaste para ambas partes.
