Cada 14 de agosto, distintas fuerzas de seguridad del país y del mundo rinden homenaje a las mujeres que integran la Policía, reconociendo su aporte a la seguridad pública y el esfuerzo de abrirse camino en un terreno históricamente masculino. La fecha no es casual: recuerda el natalicio de la oficial mendocina Érica Beatriz Bercich López, primera mujer uniformada que perdió la vida mientras cumplía funciones.
Su historia sigue inspirando. Bercich inició su trayectoria en la Policía de Mendoza dentro del Cuerpo Auxiliar, en la Dirección Judicial y la sección de Dactiloscopia. Luego ingresó a la Escuela de Policía de General San Martín, donde se distinguió como escolta de Bandera y egresó en 1997 como subayudante del Cuerpo de Comando. Su destino fue la Compañía Motorizada, unidad clave en tareas operativas.
El 24 de marzo de 1999, mientras acudía a asistir a compañeros en un operativo en Rodeo de la Cruz, el patrullero en el que viajaba impactó contra un árbol en la intersección de Tirasso y Bandera de Los Andes, Guaymallén. El accidente terminó con la vida de Bercich y del agente Daniel Cattaneo. Su entrega quedó grabada como un ejemplo de valentía y compromiso.
Un rol que crece y transforma la fuerza
La presencia femenina en la policía no deja de expandirse. Hoy, muchas oficiales lideran investigaciones, patrullan barrios y participan en el diseño de políticas de prevención y equidad. Esta integración no solo diversifica el trabajo operativo, sino que también fortalece el vínculo con la comunidad.
El Día de la Mujer Policía es también una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos que aún persisten: discriminación, acoso laboral o diferencias salariales. Las instituciones avanzan en programas de capacitación, mentorías y políticas inclusivas para garantizar que cada mujer tenga las mismas posibilidades de desarrollo profesional.
Actos conmemorativos, homenajes y gestos simbólicos se repiten cada año en distintas ciudades. Más allá de las ceremonias, la jornada busca reafirmar que el trabajo de estas mujeres no solo salva vidas, sino que también abre caminos para las nuevas generaciones, aportando coraje, sensibilidad y profesionalismo a la tarea policial.

