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Perfumes con identidad: el proceso creativo de Sandra Marzzan

Desde Mendoza, una empresa familiar lleva más de dos décadas creando perfumes que despiertan recuerdos y emociones. El legado se transformó en una marca nacional.

Por Fernando García

Cómo se crean las fragancias que enamoran: secretos de Sandra Marzzan. — -

En Mendoza, donde el vino es casi un perfume de la tierra, también se elaboran aromas que cuentan historias. Sandra Marzzan, la empresa familiar que comenzó en una lavandería industrial y hoy llega a todos los rincones del país, se ha convertido en un referente nacional en el universo de las fragancias.

Daniela Cantautas, hija de Sandra —la fundadora— y actual directora junto a su hermano, sostuvo en diálogo con El Interactivo, que "el perfume es algo profundamente personal, que acompaña y transforma el día a día".

Del lavadero al laboratorio de aromas

La historia comenzó a fines de los 90, cuando Sandra y su esposo dirigían un lavadero industrial que prestaba servicios a hoteles y restaurantes. La innovación que marcó la diferencia fue mínima pero revolucionaria: perfumar las toallas selladas al vacío. Ese detalle sensorial se volvió su sello.

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"Cuando los clientes abrían las bolsas, sentían el aroma. En esa época no era común, y enseguida comenzaron a pedírselo para sus casas. Así nació todo", recuerda Daniela.

De esa experiencia doméstica, entre mezclas caseras y la intuición de una madre emprendedora, surgió una empresa que hoy produce millones de unidades al año y mantiene el espíritu artesanal en cada fórmula.

El arte invisible de formular emociones

Para Daniela, crear un perfume es una tarea tanto técnica como emocional.

"El olfato es el sentido más emocional que tenemos. Genera recuerdos, bienestar, y puede cambiarte el ánimo. Nosotros buscamos eso: acompañar el día de las personas con aromas que les den placer", explica.

El proceso creativo combina ciencia, intuición y mucha prueba:

"Pedimos al proveedor tipos de esencias, llegan millones de muestras base y hacemos una prueba olfativa. Es como una cata, pero de narices", dice entre risas.

Cada fragancia se formula según su propósito: si es para la piel, la ropa o el ambiente.

Los perfumes personales, por ejemplo, contienen activos que fijan las notas en la piel, mientras que los aromatizadores para el hogar usan moléculas livianas que se suspenden en el aire para difundir el aroma de forma homogénea.

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Tendencias y nuevos hábitos: del Body Splash al aroma sin género

Daniela observa que el mundo del perfume cambió.

"Antes se pensaba en perfumes femeninos o masculinos. Hoy no hay género: cualquiera puede usar lo que le gusta. El perfume es identidad", afirma.

Entre las tendencias actuales, destaca los Body Splash —ideales para después del gimnasio— y las fragancias suaves, frescas o cítricas que acompañan sin invadir.

También menciona el auge de los difusores y aromatizadores textiles, que permiten mantener un mismo aroma en distintos espacios: hogar, ropa, auto o incluso las cortinas.

El alma del perfume argentino

Las fragancias de Sandra Marzzan combinan notas que evocan momentos: el "olor a limpio" del clásico aroma a lino y jabón; la madera de oriente, cálida y profunda; el té especiado de otoño, o las frutas tropicales del verano.
Cada estación, un ánimo.

"Hay gente muy clásica que siempre elige la misma fragancia, y otras que buscan llamar la atención. El perfume dice mucho de cómo te sentís", resume Daniela.

Un legado que empodera

Más allá del éxito comercial —con presencia en todo el interior del país y la meta de alcanzar las 3 millones de unidades anuales—, Daniela rescata el valor humano del proyecto.

"Mi mamá no solo creó su fuente de trabajo, sino que hizo que otras mujeres también la tuvieran. Para mí, eso la convierte en una referente", asegura.

Hoy, la empresa combina el modelo de venta directa y distribución con una red de locales de experiencia, y sigue expandiéndose desde Mendoza hacia nuevas provincias.

El perfume como identidad y memoria

Daniela confiesa que todavía guarda algunos frascos de su infancia:

"Son aromas que me transportan. El perfume tiene eso: te conecta con un recuerdo, una persona, una época."

En su visión, el verdadero lujo no está en el precio, sino en la emoción que una fragancia despierta.
Y quizás allí radique la esencia de Sandra Marzzan: una empresa que nació de una intuición familiar y que, con cada aroma, sigue contando su historia.