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De la oscuridad a la vida: el proceso psicológico de los rehenes israelíes liberados en Gaza

Tras la histórica liberación de los rehenes israelíes secuestrados y mantenidos cautivos por Hamas, el psicólogo Pablo Melicchio analiza las heridas invisibles que deja el cautiverio.

Por Fernando García

Trauma, culpa y sanación: el análisis de Pablo Melicchio sobre los rehenes liberados en Gaza. — -

El reciente acuerdo de alto el fuego en Gaza, firmado en Egipto con mediación de Estados Unidos y celebrado por Donald Trump como "el amanecer de un nuevo Oriente Medio", puso fin a dos años de guerra y permitió la liberación de los últimos 20 rehenes israelíes en manos de Hamas.

Mientras el mundo observa las escenas emotivas de reencuentro entre cautivos y familiares, surge una pregunta inevitable: ¿cómo se reconstruye la vida después del horror?

El psicólogo y escritor Pablo Melicchio, especialista en trauma y duelo, reflexionó en diálogo con El Interactivo, sobre las secuelas invisibles que deja una experiencia extrema como el cautiverio.

"Una cosa es el trauma y otra la elaboración del trauma", explicó. "Sobrevivir a una guerra, un secuestro o un accidente deja heridas profundas que tardan mucho en sanar. Y más en este caso, donde hubo dos años de encierro, miedo y pérdida. Cada sobreviviente deberá hacer su propio trabajo de sanación".

El poder de la contención y la escucha

Para Melicchio, la recuperación no depende solo del trabajo profesional, sino del entorno afectivo que acompaña al sobreviviente:

"La presencia amorosa y el no estar solos es una buena medicina. La contención es fundamental. Los psicólogos hacemos lo que podemos, pero la persona vuelve a su vida cotidiana y necesita de sus afectos. Lo importante es escuchar más que aconsejar, porque la sanación lleva tiempo".

El especialista recordó que los traumas no se borran con el paso de los años.

"Los traumas son atemporales —advirtió—. Pueden permanecer dormidos y reactivarse ante un olor, una imagen o una vivencia. Lo vi en muchos veteranos de Malvinas: décadas después, algunos cayeron en depresión o se enfermaron. Por eso, el trauma debe ser acompañado y monitoreado a lo largo del tiempo".

Poner en palabras para no poner el cuerpo

Melicchio subrayó la importancia de expresar lo vivido:

"Cuando no se ponen palabras, se pone el cuerpo. En psicoanálisis decimos que lo que no se elabora retorna incesantemente. El dolor es inevitable, pero el sufrimiento puede ser opcional. Elaborar un trauma permite resignificar la vida y ampliar la sensibilidad. A veces, aunque no nos guste, el dolor es un maestro".

La culpa del sobreviviente y la oportunidad de vivir

El psicólogo también abordó uno de los sentimientos más complejos tras una tragedia: la culpa del que sobrevive.

"Es difícil entender por qué uno se salva y otro no. Pero quien sobrevive tiene la oportunidad de vivir y no debe desaprovecharla. Quizás pueda ser la memoria del que no. En definitiva, todos compartimos el mismo destino: la muerte. Por eso, hay que defender la vida mientras se pueda y ser honestos con nuestra existencia".

Un cierre que abre caminos

El fin del cautiverio abre ahora otra etapa, más silenciosa pero igual de decisiva: la reconstrucción emocional. Melicchio recuerda que no hay manual ni tiempos fijos para sanar, pero sí una certeza:

"Cada sobreviviente tendrá que volver a habitar el mundo, paso a paso, con ayuda, con amor y con palabras. Porque solo al nombrar el dolor, empieza la posibilidad de vivir de nuevo".