Las autoridades sanitarias nacionales y provinciales confirmaron un riesgo incrementado de dengue para la temporada de verano 2025-2026 en Argentina.
Si bien los casos reportados al momento se mantienen en niveles bajos, la convergencia de condiciones climáticas extremas y factores biológicos ha encendido las alarmas en todo el país, incluyendo a provincias del centro, donde ya se han reforzado los esquemas de vigilancia y prevención.
La preocupación técnica radica en la posible circulación simultánea de nuevos serotipos del virus, una situación que eleva significativamente las probabilidades de reinfecciones y cuadros clínicos más complejos.
La adaptación del mosquito: un nuevo desafío
El escenario epidemiológico presenta variables distintas a las históricas. Los expertos advierten que el Aedes aegypti ha desarrollado una mayor capacidad de adaptación a diversos ambientes, logrando sobrevivir y reproducirse más allá de la ventana tradicional del verano.
El descacharrado es muy importante para combatir al mosquito.
Este factor, sumado al antecedente inmediato de la temporada 2023/2024 —que marcó un récord con más de 580.000 infectados—, establece un precedente que obliga a las familias a extremar los cuidados preventivos desde ahora.
La medida más efectiva sigue siendo el control focal y el descacharrado. Es imperativo eliminar recipientes que acumulen agua en hogares y vía pública, tapar tanques, cepillar bebederos de mascotas diariamente y mantener limpias las canaletas.
En paralelo, la protección personal mediante el uso de repelentes y ropa que cubra la piel es esencial.
Ante la aparición de fiebre súbita, dolor detrás de los ojos, muscular o articular, se debe acudir inmediatamente al sistema de salud y evitar la automedicación. Asimismo, se sugiere consultar al médico sobre la vacunación como parte integral del plan de blindaje familiar.