El caos en la rutina diaria

Demuestran los riesgos para la salud mental de tener la casa desordenada

Las consecuencias del desorden en el hogar fueron explicadas por una experta en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo. Brindó consejos para contrarrestar sus malos efectos.

Por Ciudadano.News

Para algunos, el desorden puede ser visto como algo inevitable y para muchos otros como un simple rasgo de personalidad. — web

Un estudio científico de la Universidad de Nuevo México de Estados Unidos analizó el impacto que tiene en la salud mental el llevar una vida desorganizada y tener la casa desordenada. El trabajo publicado en la revista especializada Journal of Enviromental Psychology demostró los efectos adversos del caos en nuestra rutina.

Mariana Quinn, psicóloga, explicó en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo, qué relación existe entre vivir un entorno desordenado y la salud mental: "El ser humano se siente más cómodo dentro de la predictibilidad. Las sorpresas nos gustan, pero si vivimos de sorpresa en sorpresa eso nos va a generar un estrés, ansiedad porque frente a lo inesperado. Vos tenés que poner en funcionamiento recursos de adaptación a eso que no esperabas. De otra manera, si vos podés anticipar lo que va a venir, porque tenés una rutina organizada de base, podés tener como un tránsito mucho más placentero y más tranquilo en tu vida. Esto tiene que ver con el estilo personal de cada uno". 

Es muy normal ver habitaciones de adolescentes o jóvenes que están desordenadas.

"Hay personas que las llamamos adrenalínicas. Que son las personas que les encanta el riesgo, la aventura. Se aburren si es todos los días lo mismo. Entonces seguramente esas personas van a buscar algo menos predictivo, menos ordenado, menos anticipado. Pero una persona que tiende a ser más tranquila, más ordenada, que se siente más cómoda en la calma, en la posibilidad de reflexión, la vas a estresar mucho si todos los días le cambias la historia", reflexionó. 

Indicó que, "esto tiene que ver con cómo tenemos configurado nuestro cerebro. El cerebro tiene dispositivos que registran el estrés, lo inesperado como un alerta. Entonces, frente a la alerta, el cuerpo se prepara para algo que está relacionado con la tensión. Con la reacción de lucha o huida, que son las dos reacciones más instintivas del ser humano y están dispuestas para preservar la especie, para que nosotros cuidamos la continuidad de la especie".

"Yo soy fanática de tener agenda, que te permite organizar tu tiempo y también dentro de esa agenda tenés que incorporar el tiempo de recreación y descanso. Que  muchas veces no los tenemos en cuenta y terminamos cayendo en la posibilidad de descanso cuando hay un hueco. Y el descanso tiene que estar planificado. Con una agenda tu mente ya sabe que por ejemplo ahora almuerzo y después empiezo consultorio en la tarde. La mente sabe como viene mi tarde. Para mí es una gran herramienta que muchas veces no la usamos".

Respecto a querer tener todo bajo control todo el tiempo, consideró que, "es mucho. Hay cosas que el control o algunas otras situaciones que en su justa medida son placenteras y saludables, pero cuando nos pasamos de rosca se vuelve displacentero y poco saludable. Entonces traigo de nuevo el estilo personal. Hay personas que naturalmente son muy ordenadas, organizadas. Que se sienten cómodas en ese orden y que si les alteras ese orden tienen un registro de malestar. Eso es una cosa, es un estilo personal, pero si yo no puedo continuar hablando porque el reloj se me torció y no está en la línea que tiene habitualmente, eso ya habla de una conexión excesiva. Y que probablemente nos lleve a un tipo de desorden". 

"Todo en su justa medida. Lo mismo con el que no puede organizar nada, el que no cumple horario, el que vive en un caos, tampoco es saludable. Y esa persona no se siente cómoda porque empieza a recibir todo el tiempo una crítica del entorno", amplió.   

Y cerró: "Caos es problema. Es difícil que uno diga, es lindo el caos, es raro. Puede ser en alguna circunstancia, por ejemplo si decimos vamos a jugar y sacamos todo, pero si permanecemos en eso y cada vez que tengo que caminar tengo que esquivar juguetes ya empieza la incomodidad. Lo mismo para los estudiantes, si tenés una mesa organizada, donde están los apuntes en orden, dispuesto los lápices, un reloj, la mente se predispone para esa actividad de manera diferente. Pero si tengo un lío de papeles, ahí tengo un montón de elementos distractivos que van a ir detrimento en mi capacidad de concentración y de conexión con esa tarea a realizar".