Por más voluntad que haya, dejar de fumar sigue siendo un desafío que pone a prueba el cuerpo y la mente. Según el neumólogo Alejandro Chirino, incluso en los programas más exitosos de cesación tabáquica, "solo el 30% de las personas permanece sin fumar al año".
El motivo principal, explicó en El Interactivo, es el poder adictivo de la nicotina, una de las sustancias más adictivas que existen, comparable a drogas como la heroína o la cocaína.
"La nicotina deja una huella biológica en el cerebro que no desaparece nunca. Por eso, quien dejó de fumar no puede volver a probar ni un solo cigarrillo", enfatizó Chirino.
El especialista detalló que la abstinencia física suele durar alrededor de cuatro semanas. Durante ese período, el cuerpo se acomoda a la ausencia de nicotina y los receptores cerebrales dejan de demandarla con tanta intensidad. Pasado ese tiempo, lo que permanece es una dependencia psicológica o comportamental, más ligada a los hábitos o al contexto social.
"Cuando la persona lleva tres o cuatro meses sin fumar y siente que lo tiene controlado, aparece la trampa. Piensa que puede fumar uno solo, pero al hacerlo, el mecanismo adictivo se reactiva y en pocos días vuelve a fumar como antes."
Chirino fue tajante: no existe un consumo controlado de cigarrillos, sean industriales, armados o electrónicos. Todos contienen nicotina y generan el mismo daño. "Es un mito pensar que los cigarrillos armados o los electrónicos son menos nocivos. Incluso los vapeadores que dicen no tener nicotina, la contienen, y muchas veces en dosis más altas", advirtió.
Además, recordó que en Argentina está prohibida la comercialización de cigarrillos electrónicos y que estos dispositivos no ayudan a dejar de fumar, sino que crean nuevas adicciones, incluso en personas que nunca habían fumado.
Los beneficios de dejar el cigarrillo
El neumólogo también repasó los cambios positivos que comienzan a notarse rápidamente al dejar de fumar.
"En los primeros días se recuperan el gusto y el olfato", señaló.
A los pocos días, "disminuye la frecuencia cardíaca y se regula la presión arterial", ya que la nicotina actúa como un estimulante cardiovascular.
Con el tiempo, mejora la capacidad respiratoria, el aspecto del cutis, el olor corporal y la limpieza del ambiente donde vive la persona.
Además, baja exponencialmente el riesgo de enfermedades pulmonares como el EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) o el asma agravada por el tabaquismo.
"Las ventajas empiezan a notarse muy rápido, y otras se consolidan con el paso de las semanas. Pero lo más importante es mantenerse limpio de nicotina para no volver a caer", subrayó el especialista.
Finalmente, Chirino insistió en que el fumador que logró dejarlo debe considerarse adicto en recuperación de por vida, igual que cualquier persona que superó una adicción severa.
"Nunca más puede volver a probar, ni uno solo, porque el cerebro recuerda y reacciona enseguida", cerró.