De la iglesia al supermercado: un sacerdote fue sorprendido robando
Vestido de civil, el cura fue detectado escondiendo mercadería. La sorpresa fue mayor al descubrir su rol religioso y el perfil de los productos hurtados.
Clientes que ocultan productos entre sus prendas o en compartimentos de carteras para evadir el pago, con cada vez más frecuentes en los supermercados. Lo sucedido en un supermercado Coto de Neuquén capital sorprendió a todos, ya que el protagonista del delito resultó ser un sacerdote.
El sorprendente episodio ocurrió este domingo -15 de diciembre-, alrededor de las 19.30. Fue un cliente quien advirtió al personal de seguridad sobre un hombre que escondía productos debajo de la ropa, y rápidamente dio aviso.
El sospechoso, que vestía de manera común, con remera y pantalón, fue interceptado al momento de pasar por las cajas del supermercado. Lo llamativo del caso fue que, al ser retenido por los guardias, se descubrió que se trataba de un sacerdote. El hombre no llevaba el clásico alzacuello que identifica a los curas, lo que en un principio permitió que pasara desapercibido.
Según indicaron fuentes del supermercado Coto al diario local La Mañana de Neuquén, el sospechoso fue trasladado a otro sector del salón para ser revisado y dialogar con él en privado. Allí se le ofreció la posibilidad de abonar los productos o, en su defecto, se daría intervención a la Policía. El sacerdote optó por pagar los artículos que había intentado sustraer y se retiró del local.
Los productos robados y el perfil del cura
La sorpresa no terminó en el supermercado. Al averiguar la identidad del implicado, se supone que el hombre se desempeña como capellán en una fuerza de seguridad de Neuquén capital.
Otro dato curioso es que los productos robados no eran de primera necesidad, como podría esperarse. El sacerdote intentó llevarse dos bolsas de hongos frescos y un frasco de mostaza con miel, una selección de artículos poco habituales en este tipo de hechos.
Gentileza La Mañana de Neuquén.
Si bien el cura decidió pagar la mercadería y evitar mayores inconvenientes, el episodio quedó registrado en la memoria del personal y de los clientes del supermercado, que no ocultaron su asombro.
En agosto pasado, un caso similar ocurrió en Cipolletti, aunque con un desenlace más severo. Un hombre con prohibición judicial de acercarse a un supermercado fue condenado a 15 días de prisión efectiva tras ser sorprendido robando mercadería.
A diferencia del sacerdote, en esa oportunidad se radicó una denuncia policial y el acusado fue trasladado para cumplir la condena.