La violencia física, verbal o simbólica deja huellas difíciles de borrar. De hecho, este maltrato en el cuerpo o en la mente, afecta tanto en la infancia como en los vínculos adultos. Gritar, un silencio hostil o castigos físicos se transforman en traumas, por lo que es necesario plantear una educación basada en el respeto y la comunicación para romper con patrones heredados mediante disciplina, compromiso y terapia.
Ante esto, la psicóloga Adriana Monetti realizó un interesante reflexión en El Interactivo (lunes a viernes de 12 a 14 por Ciudadano News 91.7 y Ciudadano News Streaming). La profesional fue clara en sus conceptos: "Es un tema un poco complejo y profundo y pasa. Ordeno alguna cuestiones que ver con la conducta, si yo como educador, padre o lo que fuere tengo que utilizar el golpe, el correctivo para que hagan o digan algo, desde el vamos que están equivocados porque hay ausencia de palabras".
"Cuando hay ausencia de palabras hay violencia. Entonces el tema es educar en la posibilidad de ver y válida que es o no lo que dice el otro. Qué posibilidades hay de escuchar con una escucha activa, con una respuesta emocional asertiva, porque todos podemos decir alguna estrategia para comunicarnos, ahora, qué es lo que sucede cuando alguien evita la palabra y lo único que quiere es cercenar la voluntad del otro, cómo lo va a hacer, al grito, el grito también es un golpe", agregó con firmeza.
Naturalizar el maltrato es educar por la rectitud
En otro tramo de la charla, Monetti, se refirió a dichos o frases que se han naturalizado y que están directamente vinculados a la violencia: "Un ejemplo de la educación por la rectitud es esa popular frase 'un chirlo a tiempo corrige' algo que naturaliza el golpe para entender que tenés que corregir algo. No hay que naturalizar el maltrato en ninguna de las formas".
"Hay personas que crecen en familias en donde le dicen cállate, ya se van a arreglar, somos familias, esto no se habla, y se calla".
"Y educarse en el mejor no hablemos, va generado en las personas esta imposibilidad de poner en palabras y de arreglar o de empezar a aprender puentes conciliadores. Si uno no aprende a conciliar, a escuchar al otro y a respetarlo va a ser muy difícil. Se necesita método, disciplina y compromiso, el compromiso es con uno, con esto que le hace bien.
"Si analizamos todo bajo el titular, nada justifica el maltrato, entonces ahí estaremos muchos haciendo esta socialización de un paradigma nuevo", cerró.