Las vacaciones de invierno suelen convocar a hacerse una escapada por algún rincón del país, y hay provincias que siempre llevan la delantera en ellas, y entre el menú de ofertas -nunca mejor usada la palabra- ocupan un lugar no menor las tradiciones y las especialidades gastronómicas. Probar sabores típicos entre parajes rurales, con sus almacenes de ramos generales, y descubrir los productos regionales es una forma de conectar con nuestro pasado y los orígenes de esas localidades.
Y entre las tradiciones gastronómicas siempre estuvo la competencia sobre la verdadera cuna del salame, desde el prestigio de Tandil, los quinteros de Mercedes y Chivilcoy -por citar ejemplos bonaerenses-, hasta Oncativo en Córdoba, el tema está en disputa, hasta que aparecen los que sin dudarlo tiran el nombre de Colonia Caroya, también en Córdoba.
Esta localidad ubicada en el corazón de Córdoba donde la herencia italiana se nota por doquier, convirtió el arte de los chacinados en una marca registrada, a partir de secretos y recetas transmitidos de generación en generación, a lo que se suma un clima que contribuye para el curado de estas especialidades gastronómicas,
Además, está a pocos kilómetros de la ciudad de Córdoba, y las tradiciones europeas, sobre todo italianas, se reflejan en su arquitectura, sus fiestas y su producción gastronómica, y para visitarla basta tomar la Ruta Nacional 9, a menos de una hora de viaje, formando parte del corredor de Sierras Chicas, cerca de Jesús María, La Granja y Salsipuedes.
La tradición
A fines del siglo XIX, los inmigrantes que llegaron del norte de Italia trajeron técnicas de curado y elaboración de embutidos que se mantienen intactas hasta hoy, y que encuentran en el clima seco la obtención de un salame con sabor único, reconocido en todo el país.
También alberga bodegas artesanales que elaboran vinos de pequeña escala de producción para consumir con los fiambres y quesos de la zona, y hay parrillas, cantinas y almacenes rurales donde se puede hacer honor a todos estos productos, junto a pastas caseras, conservas, panificados y dulces con recetas heredadas de generaciones pasadas.
es uno de los eventos más convocantes de la región, y en ella los productores locales compiten en sabor y técnica, y se celebra con música, bailes típicos y comidas regionales.

