El sector vitivinícola argentino atraviesa un momento crítico tras confirmarse que el consumo interno cayó a 16 litros por persona en 2025. Según Fabián Ruggeri, titular de Asociación de Cooperativas Vitivinícolas de Mendoza (ACOVI) esta contracción del 2,7% responde a un cambio en los hábitos de consumo y a la notable pérdida del poder adquisitivo.
A este escenario se suma una preocupación productiva: las proyecciones para la vendimia 2026 indican una cosecha inferior debido a la crisis hídrica. La industria busca reinventarse con vinos más frescos y descontracturados para seducir a las nuevas generaciones y revertir una tendencia que hoy parece estructural.