Crece el pluriempleo en Argentina: jornadas de hasta 17 horas para no caer en la pobreza
Uno de cada ocho trabajadores tiene más de un empleo y más de cinco millones trabajan más de 45 horas semanales. El pluriempleo dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad.
A horas de conmemorarse el Día Internacional del Trabajador, una fecha histórica que remite a la lucha por la jornada laboral de ocho horas, Argentina asiste a una realidad alarmante: cada vez más personas necesitan tener más de un empleo para llegar a fin de mes.
En el 2024, el pluriempleo alcanzó un récord histórico. Según un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), 2,4 millones de personas tienen más de un trabajo y dedican, en promedio, 16,8 horas por día a sus actividades laborales.
El número es impactante: el 12,4% de los ocupados tienen más de un empleo, el valor más alto desde que comenzó a medirse en el 2016. Pero el fenómeno va más allá. Si se considera a quienes trabajan más de 45 horas semanales, aunque sea en un solo empleo, el universo se amplía a 5,8 millones de personas, es decir, el 29% de la población ocupada.
"Hoy el trabajo se apropia de nuestro tiempo de vida. La expansión de modalidades flexibles y precarias normaliza jornadas extenuantes", explicó a BAE el economista Claudio Lozano, coordinador del IPyPP.
Entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2024, el tiempo semanal promedio dedicado por los pluriempleados pasó de 65 a 84,5 horas, casi 20 horas más. No es por vocación, es por necesidad.
La disparada inflacionaria, la pérdida del poder adquisitivo, los techos en las negociaciones paritarias y el temor constante al despido han convertido el ingenio en una herramienta de resistencia. Lo que antes podía ser una changa hoy es una estrategia de supervivencia.
Recolectores de ingresos
La crisis pulverizó el ideal del empleo único y estable. El estudio del IPyPP sostiene que la figura que mejor representa la actualidad es la del "recolector de ingresos": alguien que encadena tareas diversas, como puede, para sostener su vida cotidiana.
En este contexto, muchos recurren a la reinvención. Algunos profesionales suman clases en universidades. Otros apuestan a carreras cortas con salida laboral como instalación de aires acondicionados, programación, cerámica o tester de software.
Sin embargo, el esfuerzo no siempre tiene su recompensa. Según el informe, entre 2016 y 2023, trabajar en varios empleos durante 33,6 horas semanales generaba un aumento del 46,3% en los ingresos. En el 2024, el tiempo se duplicó a 61,3 horas, pero la mejora fue apenas del 39,9%. Trabajar más ya no significa vivir mejor.
Volver al siglo XIX
"En Argentina, volvemos a jornadas laborales del siglo XIX", advirtió Lozano. La paradoja es brutal: mientras se recuerda a los obreros anarquistas ejecutados en Chicago por exigir jornadas de 8 horas, millones de argentinos trabajan más del doble para no caer en la pobreza.
No son adictos al trabajo. Son sobrevivientes de un sistema que los empuja a multiplicarse para sostener una vida digna.