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ADN y envejecimiento: el descubrimiento detrás del atlas epigenético humano

Un hallazgo científico internacional abre nuevas preguntas sobre la forma en que envejecemos y cómo se modifican nuestros genes con el paso del tiempo.

Fernando García

Por Fernando García

3 Octubre de 2025 - 15:32

El mapa epigenético humano que podría cambiar la forma de entender el envejecimiento.
El mapa epigenético humano que podría cambiar la forma de entender el envejecimiento. -

3 Octubre de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

¿Por qué envejecemos? ¿Qué hace que algunas personas lleguen a los 100 años y otras desarrollen enfermedades a edades tempranas? Esas preguntas, que la humanidad se hace desde siempre, empiezan a tener nuevas respuestas gracias a un trabajo internacional que creó el atlas epigenético humano más grande realizado hasta hoy.

El estudio, publicado en Nature y Research Square, analizó más de 15 mil muestras de 17 tipos de tejido humano y reveló cómo cambia la metilación del ADN —un proceso químico que regula cuándo y cómo se activan los genes— a lo largo de la vida.

En diálogo con El Interactivo, Adrián Turjanski, doctor en Ciencias Químicas, investigador del Conicet y director científico de GEN360, explicó la importancia del hallazgo:
"El ADN tiene toda la información para formar un ser humano. Pero en qué momento se expresa un gen y cómo lo hace está regulado por múltiples factores. Uno de los más importantes es la metilación, que funciona como una banderita química que marca cuándo y cuánto se activa un gen".

La diferencia entre edad biológica y cronológica

El investigador señaló que el nuevo atlas permite medir con mayor precisión la edad biológica de una persona, que puede diferir de la cronológica.

"Podemos leer el ADN y su mapa de metilación, y ver cómo esas banderitas cambian con los años. Eso nos da una estimación más exacta de la edad biológica de alguien. No significa que entendamos todo el proceso del envejecimiento, pero sí que contamos con una herramienta más precisa para medirlo", afirmó.

El estudio también reveló que no todos los órganos envejecen al mismo ritmo. Según los datos, la variación media de metilación va del 35% en el cuello uterino al 63% en la retina, pasando por 48% en la piel y 57% en el estómago. Esa diversidad explica por qué algunos relojes epigenéticos resultaban poco fiables y abre la posibilidad de diseñar marcadores más específicos para cada tejido.

Aplicaciones presentes y futuras

La investigación no solo se queda en el plano teórico. Ya hay áreas, como la nutrigenética, donde la información genética permite personalizar tratamientos y dietas. Turjanski lo ejemplificó en primera persona:
"Yo metabolizo rápido el ibuprofeno, por lo que necesito dosis altas, y metabolizo lento la cafeína, así que no puedo tomar café de noche. Ese tipo de datos ayuda a entender por qué las mismas recomendaciones no sirven para todos".

Mirando hacia adelante, el especialista planteó dos escenarios posibles:

  • Modular la epigenética mediante hábitos o fármacos que retrasen el envejecimiento y prevengan enfermedades.
  • Editar el ADN directamente, una técnica que ya se usa en casos extremos, como en bebés con enfermedades letales, aunque plantea profundos dilemas éticos.

Un recurso abierto para la ciencia

El atlas epigenético creado es de acceso abierto, lo que significa que investigadores de todo el mundo podrán utilizar sus datos para desarrollar relojes epigenéticos más fiables, avanzar en medicina personalizada y diseñar nuevas estrategias preventivas.

"Si logramos comprender cómo se regulan los genes con la edad y, eventualmente, intervenir en ese proceso, podríamos pensar en terapias que modulen el envejecimiento o retrasen enfermedades asociadas", concluyó Turjanski.

El nuevo mapa de la epigenética humana no detiene el paso del tiempo, pero abre una puerta inédita: la posibilidad de entender y, quizás, algún día manejar el reloj biológico a favor de la salud.

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