En la actualidad, la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso, transformando no solo la manera en que trabajamos y nos entretenemos, sino también cómo nos relacionamos con los demás. Sobre este tema, la neuroeducadora Lorena Bottero advirtió en una entrevista con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_News en Twitch), que el uso excesivo de pantallas está afectando la calidad de los vínculos interpersonales, especialmente entre los adolescentes.
El desafío de vincularse en la era digital
"Ese es el desafío que tenemos en estos tiempos: encontrar nuevas formas de vincularnos porque la tecnología avanzó tan rápidamente que muchas cosas que antes dábamos por sentado hoy han cambiado", explicó Bottero. Según la especialista, el uso constante de dispositivos digitales interfiere en la comunicación y en la capacidad de conectar emocionalmente con los demás. "Estamos muy pendientes de la tecnología, de las pantallas, y esto afecta el vínculo con nuestros hijos, seres queridos y compañeros de trabajo. Es fundamental repensar cómo nos relacionamos para evitar que la tecnología nos invada por completo", afirmó.
"No le podemos echar la culpa a la tecnología como la mala de la película, porque la tecnología la usamos nosotros; debemos replantearnos qué uso hacemos de ella".
Dos generaciones y una brecha digital
Bottero destacó que actualmente conviven dos generaciones: una que creció sin tecnología digital y otra que nació rodeada de pantallas. Esto genera un gran desafío para los adultos, que deben equilibrar el uso de la tecnología sin demonizarla. "No se trata de culpar a la tecnología, porque también nos facilita muchas cosas, como el trabajo y la comunicación a distancia. Sin embargo, el exceso de pantallas tiene efectos en el cerebro, en la gestión emocional y en la forma en que nos relacionamos", señaló. En este sentido, instó a los adultos a reflexionar sobre su propio uso de la tecnología y a buscar un equilibrio que permita mantener los vínculos saludables.
"Si para mí mis vínculos son importantes y tengo una conversación relevante, no debe mediar una pantalla; el tiempo es muy preciado y debemos decidir en qué queremos invertirlo".
Para la neuroeducadora, un aspecto clave es reforzar la educación emocional en los colegios. "Es fundamental enseñar a los adolescentes y niños qué es una emoción, qué siente el cuerpo cuando la experimentamos y cómo gestionarla. Debemos fomentar la empatía y el reconocimiento de las emociones en los demás", afirmó. Sin embargo, subrayó que el cambio debe comenzar por los adultos: "Si queremos que nuestros hijos hablen de sus emociones y cuiden sus vínculos, debemos dar el ejemplo desconectándonos de las pantallas y fomentando el diálogo en casa".
Bottero alertó sobre la adicción que pueden generar las pantallas. "Si alguien está en una conversación y suena el teléfono, el cerebro libera dopamina y sentimos la necesidad de atenderlo. Ahí está el desafío: priorizar nuestros vínculos reales y no dejar que las pantallas dominen nuestra atención", sostuvo. Además, resaltó la importancia de enseñar a los niños y adolescentes a administrar su tiempo y establecer momentos sin tecnología para fortalecer los lazos familiares y sociales.
"Antes nos sorprendía ver cuánto había crecido un niño tras un tiempo sin verlo; hoy, al compartir cada momento en redes sociales, hemos perdido esa capacidad de asombro".
Privacidad y redes sociales: una preocupación creciente
Otro punto crucial abordado por Bottero es la exposición excesiva en redes sociales. "Antes nos sorprendía ver cómo había crecido un niño después de un tiempo sin verlo. Hoy, con el minuto a minuto en redes, se pierde esa sorpresa y también se pone en riesgo la privacidad", advirtió. La especialista instó a los padres a reflexionar sobre cuánta información comparten sobre sus hijos y a considerar si en el futuro ellos estarán de acuerdo con esa exposición.
"Hoy en día un adolescente que no sale, pero pasa horas encerrado en su habitación en internet, también está expuesto a muchos peligros; debemos estar presentes y atentos".
Internet y el peligro invisible
Finalmente, Bottero enfatizó que, aunque muchos padres se sienten más tranquilos si sus hijos están en casa frente a la pantalla en lugar de salir, el mundo digital también presenta riesgos. "Antes dábamos consejos para salir al boliche, ahora debemos alertar sobre los peligros en internet. No porque estén en su habitación están seguros", afirmó. Por ello, recomendó que los adultos se informen sobre ciberseguridad y acompañen a los adolescentes en su uso de la tecnología.
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