Se la puede denominar de varias maneras, pero eso no quita que sea algo más preocupante que una simple cuestión estética. La placa, o sarro, puede ser el origen de problemas de salud.
Más allá del trabajo profesional que pueda hacer un odontólogo, existen trucos que nos ayudarán a que nuestros dientes sean más blancos. Y más sanos.
El sarro, esa cobertura amarillenta que aparece con el tiempo en los dientes, es uno de los problemas más comunes dentro de la odontología. Pero ignorarlo, y no bregar por una limpieza recurrente, puede resultar en problemas peores dentro de nuestra boca. Y se sabe que la salud empieza, precisamente, por la boca.
No se trata de una cuestión estética: la salud del organismo comienza en la boca.
Esa placa está compuesta por saliva, restos de comida y bacterias que, con el tiempo, se solidifican si no se las elimina correctamente. Si bien puede ser un problema estético (al que no hay que ignorar tampoco), es también el responsable de nuestro equilibrado estado de salud.
La presencia del sarro en la boca puede provocar caries, y también empeorar las que ya existan. A eso se le suma que da lugar a la gingivitis (inflamación de las encías), periodontitis (infección crónica de las encías), o halitosis, el mal aliento que también colabora con agravar la salud bucal.
Los odontólogos suelen recomendar que se realicen limpiezas de sarro, en forma periódica, en consultorios especializados. Allí, los profesionales cuentan con las herramientas precisas para realizar una quita profunda de la placa.
Limón. Milagroso, pero para usar con cuidado en nuestros dientes.
Aquellos que busquen mantener durante más tiempo los dientes libres de placa cuentan con un truco clave para sumar a la rutina del cuidado bucal. Esto último es importante: la solución no es útil de por sí, sino que es un complemento de un correcto cepillado, una visita periódica al dentista, y una limpieza diaria con hilo dental.
El limón se posicionó, con los años, como un remedio casero muy efectivo para combatir la placa dental. El poder de esta fruta residen en el ácido cítrico, que contiene propiedades antimicrobianas. Estas combaten las bacterias que son responsables de la formación de sarro. Y además de combatirlo, ofrece beneficios extra para conseguir una sonrisa encandilante.
El limón puede: -Eliminar las manchas superficiales, ayudando así a restaurar la blancura natural de los dientes. -Combatir el mal aliento, ya que brinda un efecto refrescante natural -Prevenir la acumulación, porque reduce la formación de una nueva placa dental.
La manera correcta de aplicar el limón en nuestros dientes es fácil, pero hace falta cuidado y precisión, ya que hay que usarlo en dosis pequeñas para evitar su efecto abrasivo.
Diluido en agua, el limón es otro de los que ayudan en la salud bucal.
Paso a paso para el uso del limón
1. Diluir el jugo de medio limón en un vaso de agua. 2. Usar el jugo para hacer gárgaras 3. Cepillar los dientes suavemente con la mezcla