¿Cómo retrasar el deterioro cognitivo con hábitos simples?
Prácticas cotidianas pueden ayudarte a mantener la memoria y la agilidad mental a lo largo de los años. Los hábitos accesibles que marcan la diferencia.
El reconocido neurólogo y referente en salud y bienestar, Conrado Estol, sostiene que el deterioro cognitivo no es una condena inevitable del paso del tiempo. En diálogo con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_Newsen Twitch), destacó que existen factores decisivos que pueden ayudar a retrasar o incluso evitar la pérdida de memoria y de agilidad mental.
Uno de los puntos centrales para Estol es el valor de los vínculos sociales. "Las personas que muestran más expectativas de vida y de felicidad no son necesariamente las que tuvieron éxito profesional, sino aquellas que lograron mantener relaciones sólidas con familia y amigos. Ese espíritu latino de compartir y estar acompañado es clave", subrayó.
Según explicó, la soledad atraviesa la vida en forma de curva (como una letra "U"): golpea con fuerza en la juventud, se atenúa en la adultez y vuelve a crecer en la vejez. "Hoy, una de cada tres personas se siente muy sola. Y la soledad, combinada con el estrés, deteriora la salud. Se combate con optimismo, propósito y foco mental", añadió.
En ese sentido, advirtió sobre la falsa idea del multitasking. "Ningún ser humano puede realizar efectivamente varias tareas a la vez. Lo que se gana en apariencia de productividad se pierde en calidad. El resultado es cometer más errores. Lo aconsejable es la concentración plena en una sola actividad".
El especialista también hizo referencia a la migración de jóvenes argentinos al exterior. Si bien reconoció que hoy la tecnología facilita la comunicación con familiares y amigos a la distancia, alertó sobre el riesgo de sustituir los encuentros presenciales por interacciones virtuales. "El contacto humano genera oxitocina, fortalece el sistema inmunológico y produce un bienestar que ninguna pantalla puede reemplazar. Sustituir lo social por lo virtual no es positivo", puntualizó.
Estol explicó que el declive comienza alrededor de los 45 años y se acelera después de los 60, aunque aclaró que existen formas de retrasarlo. "La clave está en transformar ese tobogán en una superficie plana. Eso implica mantener la curiosidad, seguir aprendiendo, estudiar lo que se pueda, hacer ejercicio, dormir bien, no fumar, consumir poco alcohol, controlar colesterol y presión arterial, y llevar una alimentación sana".
El descanso, según destacó, es un pilar fundamental. "Dormir entre siete y ocho horas profundas no es un lujo, es una necesidad biológica: durante el sueño el cerebro filtra proteínas que provocan Alzheimer".
A la par, el ejercicio físico cumple un rol vital. "Cuando nos movemos, el hueso libera osteocalcina, una sustancia que estimula factores de crecimiento cerebral. Está demostrado que la actividad física reduce a la mitad el riesgo de demencia", remarcó.
La dieta también es determinante: frutas, verduras, legumbres, proteínas de carne blanca, algo de carne roja, lácteos y, en lo posible, aceite de oliva sin restricciones. A esto se suman actividades intelectuales y sociales: desde juegos de mesa hasta clubes de lectura, pasando por charlas con amigos o simples conversaciones cotidianas.
"Todo esto no solo disminuye el riesgo de deterioro cognitivo, sino que además mejora la calidad de vida", concluyó Estol, con un mensaje esperanzador: envejecer con salud y lucidez es posible si se cultivan hábitos de bienestar desde temprano.