Cómo pedirle a tu pareja dormir en camas separadas sin que se enoje
La psicóloga Beatriz Goldberg explica la tendencia del "divorcio del sueño", donde las parejas deciden no compartir cama. Además, reveló por qué la decisión puede mejorar la convivencia.
La imagen romántica de la pareja durmiendo, abrazada toda la noche está dando paso a una realidad más pragmática: el llamado "divorcio del sueño". Cada vez más parejas deciden dormir en camas separadas, no por falta de amor, sino por una necesidad de espacio, descanso y respeto a la individualidad.
En diálogo con El Interactivo de Ciudadano.news, la psicologa Beatriz Goldberg explicó que este fenómeno tiene raíces en la creciente individualidad social. "Yo creo que es un fenómeno que está sucediendo un poco por la gran individualidad que existe últimamente entre la gente, entre las parejas", señaló.
Para Goldberg, aunque el romanticismo clásico apostaba por compartir todo, la tendencia actual busca un equilibrio. Algunas parejas sienten que la separación nocturna "da más lugar a un romanticismo de encontrarse en el momento que uno quiere, no que uno está ahí porque está."
La clave para que la separación no sea un rechazo
La gran preocupación de muchas personas es cómo abordar el tema sin herir los sentimientos del otro. La psicóloga expresó que la comunicación es fundamental.
"Todo tiene que ver con el buen diálogo y la buena onda también," afirma Goldberg. Es vital explicar los motivos con cariño, asegurando que la decisión es funcional (por ejemplo, por horarios) y no personal.
Para muchas personas, lo difícil es abordar el tema sin causar daño emocional. (Imagen generada con IA)
Por otra parte, la experta advierte que el peor escenario es cuando el acuerdo es unilateral o por presión, generando una sensación de vacío. "Lo más importante de todo es que coincidan los dos", subraya, ya que no se puede tomar la calidad del sueño como el "barómetro solamente del dormir" si el resto del día la pareja está bien y es afectiva.
Finalmente, la psicóloga concluye que cada pareja debe establecer su propio contrato. Es necesario dejar atrás el mandato cultural de "tolerar todo" y encontrar un punto medio, donde la libertad no se confunda con indiferencia.