Cambio profundo

Cómo la Generación Z está cambiando la forma de socializar y consumir

Una generación crecida entre pantallas empieza a marcar distancia de los excesos del pasado. Lo que eligen, lo que evitan y cómo se vinculan los jóvenes hoy sorprende y redefine reglas.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

23 Abril de 2025 - 11:24

Generación Z , término utilizado para describir a los estadounidenses nacidos a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000.
Generación Z , término utilizado para describir a los estadounidenses nacidos a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000. -

23 Abril de 2025 / Ciudadano News / Sociedad

La Generación Z, integrada por jóvenes nacidos entre mediados de los 90 y principios de los 2000, está impulsando un cambio profundo en los hábitos sociales y de consumo, marcando un contraste notable con las generaciones anteriores. 

A pesar de haber crecido en un entorno digital, este grupo prioriza cada vez más las relaciones cara a cara, la moderación en el consumo y la autenticidad en los vínculos.

Menos virtualidad, más conexión humana

Según un estudio de Ingka Centres, el 66% de los jóvenes de esta generación elige los encuentros presenciales frente a los virtuales. 

Esta preferencia responde a una necesidad de construir lazos reales y confiables, que favorezcan la calidad del tiempo compartido. En un contexto saturado de pantallas y estímulos digitales, la interacción física se resignifica como un valor diferencial.

"Las conexiones en la vida real generan confianza y mejoran la calidad de la experiencia", destaca el informe, alineado con una creciente búsqueda de bienestar emocional.

Esta tendencia también impacta en la manera en que la Generación Z se relaciona con el ocio.

Nuevas formas de socializar: intimidad, juegos y sobremesas

Lejos del bullicio de bares y discotecas, los jóvenes están optando por actividades más tranquilas e íntimas. Las cenas en casa, las reuniones en pequeños grupos y el regreso de los juegos de mesa son parte del nuevo repertorio social. 

Incluso pasatiempos retro, como los juegos de cartas, cobran relevancia, conectando el presente con formas clásicas de diversión.

Un ejemplo emblemático es el relanzamiento del juego UNO en una edición especial impulsada por Kylie Jenner, símbolo de cómo el entretenimiento tradicional se adapta a los códigos culturales actuales sin perder vigencia.

Cambio de hábitos de consumo: el alcohol cede protagonismo

Uno de los datos más relevantes es la disminución del consumo de alcohol entre los jóvenes, que beben 20% menos que los millennials a su misma edad. Esta transformación no solo modifica rutinas sociales, sino que reconfigura industrias enteras: el mercado de cervezas sin alcohol está en auge y se proyecta un crecimiento superior al 40% para 2025.

En paralelo, los espacios de socialización también se están transformando. Ya no se busca el clásico bar nocturno como centro del ocio, sino entornos más diversos y funcionales.

"Los consumidores quieren lugares donde puedan conectar, disfrutar, relajarse y compartir, todo en un mismo espacio", resume el estudio.

Esta demanda está impulsando una nueva generación de espacios híbridos en centros urbanos y comerciales, que combinan gastronomía, entretenimiento y descanso.

La presión social persiste, pero eligen el cambio

Aunque la tendencia hacia el consumo responsable avanza, aún hay obstáculos. 

Más del 20% de los jóvenes admite haber ocultado su elección de no consumir alcohol por presión social. Y un 38% afirma que solo se animaría a evitar el alcohol si sus amigos también lo hicieran. 

Estos datos revelan un conflicto entre el deseo de bienestar y las normas sociales implícitas que aún operan en algunos círculos.

¿Qué busca realmente la Generación Z?

Este grupo está trazando un nuevo mapa de consumo y relaciones, caracterizado por:

  • Preferencia por el contacto directo
  • Valorización del tiempo compartido de calidad
  • Elección consciente en el consumo de productos
  • Búsqueda activa de bienestar emocional y físico
  • Rechazo del exceso y del consumo automático

Se trata de una generación que no solo cambia lo que consume, sino también cómo, dónde y por qué lo hace. En vez de repetir fórmulas heredadas, redefinen el disfrute desde la conexión genuina y la sostenibilidad personal.

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