Julia Espinosa vive cerca del Paseo de la Costa, en la ciudad de Neuquén, una zona concurrida especialmente los fines de semana por vecinos que pasean con sus mascotas, caminan o corren.
Pero vivió una situación desesperada cuando, como es su costumbre, salió a caminar con uno de sus perros, un shorkie que apenas pesa un kilo y medio.
Según lo publicado por el sitio LM Neuquén, de esa provincia, la mujer, en diálogo con LU5, relató que fue atacada por un pitbull que se encontraba suelto, sin correa ni bozal, y estaba a cargo de una adolescente.
Una situación desesperada
"No estás preparado para una situación tan violenta y tan rápido, es cuestión de segundos", explicó Julia, todavía en estado de shock. Y agregó: "No tenés contención de ningún tipo ni siquiera las herramientas para pedir auxilio", por lo que se siente desamparada.
"Me clavó los colmillos. Sentí que tenía una rabia y una fuerza indescriptibles. Si me tiraba al piso, el desenlace hubiera sido otro. Me podría haber matado el perro", sostuvo angustiada.
Víctima del ataque, la mujer fue auxiliada por un matrimonio que circulaba en su auto por el lugar, y fue llevada de urgencia al Hospital Castro Rendón, donde le suturaron la herida, que a esa altura ya sangraba en abundancia.
El hombre que me ayudó me sacó el perro y se lo dio a la chica, que solo atinó a decirme: 'Te doy mi número de teléfono por cualquier cosa'", recordó ante los periodistas, pero no pudo tomarlo porque "era una nena que no pasaba los 14 años. No quiero decir que no sea responsable, pero tampoco era un adulto", consideró.
Casos frecuentes y sin control
Lo ocurrido con Julia Espinosa no es un caso aislado, ya que tanto en zonas recreativas como en plazas y parques es común ver perros sin correa ni bozal y en muchos casos sin supervisión adecuada.
Aunque existen normativas que establecen pautas claras, la falta de control y sanciones eficaces permite que estas situaciones se repitan. Por eso, Julia no solo habla desde el dolor físico, sino también como una ciudadana que quiere evitar que otra persona o un animal sufra lo que ella vivió. "No quiero que le pase a nadie más. Lo mío terminó con una pierna lastimada, pero pudo ser mucho peor", advirtió.
La mujer insistió en que la solución no es complicada, sino simplemente una cuestión de voluntad política y compromiso ciudadano. "Multas altas, presencia en el lugar, y conciencia. Así se evitan estas cosas", concluyó.
Redactada con información de LM Neuquén