El invierno impone sus precauciones a la hora de cuidar la piel, y no solo por el frío. La combinación de viento, cambios bruscos de temperatura y sequedad de los ambientes calefaccionados podrían afectar también la piel, especialmente en zonas más sensibles como la cara, y en especial los labios y las manos, que tienden a resecarse, enrojecerse o agrietarse con mayor facilidad.
Por ello, hay que entender cómo responde la piel a las bajas temperaturas, una clave para prevenir molestias y evitar que se agraven problemas dermatológicos preexistentes, y Andrea Pascual, dermatóloga del CMC Mendoza de Boreal Salud, indicó: "El invierno trae consigo un combo de factores que impactan en la salud de la piel: la vasoconstricción disminuye el flujo de oxígeno y nutrientes, y la calefacción reseca el aire de los ambientes, generando una pérdida de humedad en la epidermis".
Es importante tener en cuenta es que las manos y labios deben hidratarse dos veces al día, pues son zonas muy sensibles a la sequedad. Aplicar una crema de manos rica en nutrientes y protectora después de lavarlas, además de utilizar bálsamos labiales que cuenten con ingredientes emolientes y reparadores como la manteca de karité o ceramidas, entre otros para evitar los labios agrietados.
También es importante evitar las duchas con agua muy caliente, ya que contribuye a la sequedad cutánea, al aumento de picor e incluso a la aparición de dermatitis, "por eso, en invierno lo mejor para cuidar la piel es optar por duchas con agua tibia", dicen los especialistas.
1. Hidratación por dentro y por fuera: tomar suficiente agua durante el día y aplicar cremas hidratantes por la mañana y por la noche, e incluso más seguido si la piel lo necesita.
2. Limpieza suave: usar productos hipoalergénicos y evitar jabones que puedan alterar la barrera cutánea natural.
3. Protección solar todo el año: aunque no haya sol, los rayos UV siguen presentes y pueden dañar la piel. Es importante usar protector incluso en invierno.
4. Labios protegidos: al ser una de las zonas más sensibles, es fundamental hidratarlos varias veces al día con bálsamos específicos.
5. Cuidado con el calor directo: evitar el contacto inmediato con estufas, radiadores o duchas muy calientes, ya que los contrastes térmicos pueden dañar la piel.
6. Humedad en casa: utilizar humidificadores ayuda a mantener el ambiente equilibrado y a prevenir la sequedad provocada por la calefacción.
"El frío no solo incomoda: también puede generar consecuencias visibles y molestas si no se actúa a tiempo. La clave está en prevenir, proteger y mantener una rutina de cuidado constante", concluyen desde Boreal Salud.