Cómo detectar mentiras sigue siendo uno de los grandes interrogantes de gran parte de la humanidad, que ya cuenta con métodos de analizar cuando alguien está contando su versión de algún hecho con total seguridad y se requiere conocer, a ciencia cierta, si es verdad o no.
Anabella Serventi, psicóloga, indicó en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo: "Hay una serie (Lie to Me) basada en la vida de Paul Ekman, un gran psicólogo. Es el que más estudió las emociones en esta época contemporánea y de hecho él vendió su sistema de estudio de las emociones a las fuerzas".
"Por eso el sistema que se usa en los aeropuertos es el que creó este psicólogo. Sin embargo, sucede esto, él escribe el libro que se llama Cómo detectar mentiras, y él escribe el libro. Cuenta sus métodos y todo lo que descubrió, pero termina diciendo, no lo intenten en sus casas porque no va a funcionar", dijo.
Y añadió: "Porque se requieren muchísimas horas de entrenamiento o dispositivos tecnológicos que puedan leer los micro músculos faciales de una manera muy precisa, y ninguno lo puede hacer".
"La mirada tiende un puente, es nuestra conexión de lectura emocional, es lo que activa nuestras neuronas espejos, si bien todavía no se sabe cómo funcionan. Se sabe que tienen mucho que ver con el proceso de empatía. Nos permiten leer los micro gestos faciales que dan lugar a las emociones", explicó.
Aclaró que, "sin embargo, está lleno de técnicas, de lectura, de lenguaje no verbal, lenguaje corporal. Pero hay que tener en cuenta cuáles son los desvíos de esto. Estas cosas nos dan tendencias generales. Nos dan parámetros generales. Pero no todos entramos en esos parámetros".
"Por ejemplo, una persona que tiene un historial de trauma en su vida, probablemente tenga mucho conflicto en mirar a los ojos. Eso no quiere decir que esté desconfiando de la situación actual o que desconfíe de vos o se sienta inseguro de vos. Si no que su historial emocional le activa ese mecanismo de defensa", dijo.
Advirtió que, "muchos se van a las frases hechas y la verdad que si voy a ir al encuentro con el otro llena de prejuicios y llena de sospechas y ya adelantarme a su mundo de significados... ¿Para qué voy al encuentro? Ya estoy cancelando todo puente o contacto con el mundo interior del otro".
"Siempre es bueno preguntar. Te estoy diciendo algo que te está haciendo sentir incómodo. Me parece que te está costando mirarme a los ojos. ¿Estás bien? Tender un puente es siempre la respuesta acertada", aconsejó.
Admitió que, "la mirada nos da mucha información de la persona, el lenguaje corporal es un porcentaje muy alto de todo el sistema de comunicación que establecemos. Siempre tenemos que intentar no adelantarnos, porque el otro puede venir conmocionado por una experiencia previa".
"Puede sentirse inseguro por cuestiones personales, entonces no sumemos un factor que ponga la situación un poco más amenazante todavía", completó.
Destacó que, "el contacto visual es muy transparente y alrededor de los ojos tenemos una cantidad de micro músculos faciales que se activan muy por encima de nuestra voluntad. Por eso es imposible fingir emociones porque nunca podemos activar voluntariamente de manera exactamente simétrica esos micro músculos, por igual, se requiere muchas horas de entrenamiento para fingir esas emociones".
"Los actores saben manejar esto, sobre todo los que estudian el método Stanislavski que lleva muchísimos años. En este libro Ekman lo cuenta, pero conseguir exactamente igual la contracción de esos músculos por igual es muy difícil", indicó.
Y añadió: "Lo mismo con la sonrisa. Con la sonrisa hay un tema muy estudiado dentro de las emociones, existen más de 50 sonrisas distintas que quieren decir cosas distintas y tiene que ver con estos micro músculos faciales".
"Si hablamos de una comunicación saludable, en parámetros estadísticos, por supuesto lo que vamos a intentar siempre es tener un buen contacto visual porque eso evita que transcurra la palabra. Genera una atmósfera de seguridad y de confianza, eso es lo esperable", prosiguió.
Consideró que, "cuando se escapa de lo esperable, pueden pasar muchas cosas. Lo importante es que tengamos en cuenta que pueden pasar muchas cosas y no una sola. El otro puede sentirse inseguro, amenazado, desconfiado, retraído, tímido, no necesariamente te tiene algo que ocultar".
"No necesariamente, no es porque no sea transparente, es como decía antes. Es su historia personal, es un gran condicionante. Entonces en ese momento lo único que tenemos que tener presentes es ok, no me mira a los ojos, algo pasa", apuntó.
Pero sugirió: "Trato de no llenar yo con información mía, que es eso que pasa, sino preguntar. ¿Estás cómodo con lo que está pasando ahora? Noté que te cuesta sostenerme la mirada, y establecer una comunicación. Porque es una muestra de respeto a la otra persona. Una muestra de interés. Que te interesa que conecten de otra manera la conversación".
"El titubeo de la voz, cuando la persona busca mucho con la mirada, anclar la mirada en un rincón de una pared, hacia el techo, cuando mira hacia abajo, eso suele transmitir una búsqueda interna. Que puede ser búsqueda de palabras. Puede estar ordenando las ideas o puede ser muestra de una gran incomodidad", describió.
Y marcó: "Si se refriega mucho las manos, es señal de incomodidad. Son indicadores, pero siempre hay que preguntar. Recuerdo una experiencia personal que tuve. En un lugar estaba yo sentada con piernas y brazos cruzados y la persona me dice, te estás sintiendo incómoda que estás tan cerrada y le digo, no, tengo una contractura, un dolor de espalda que no sé cómo ubicarme".
"Entonces, si la persona está cerrada, tiene mala predisposición, no se va a abrir y yo también tomo una actitud a consecuencias de eso. Y por ahí nos perdemos de una experiencia grandiosa que tiene que ver con transparentar nuestros mundos internos", cerró.


