En una entrevista reciente con El Interactivo, la psicóloga Maritchu Seitún abordó uno de los grandes desafíos de la crianza actual: educar a los hijos sin repetir de manera inconsciente el modelo recibido de nuestros propios padres. Según explicó, la tendencia natural es reproducir lo aprendido en la infancia, incluso en los momentos más tensos.
"Aprendí a ser mamá siendo hija, no siendo mamá, cuando tenía 3 y 4 años. Ese es el automático: cuando abro la boca y sale mi mamá", ejemplificó. Y advirtió que salir de esa respuesta instintiva requiere un esfuerzo consciente: "Si, en lugar de reaccionar impulsivamente, respiro profundo y me detengo, tengo alguna posibilidad de construir un camino neuronal nuevo".
Para Seitún, este proceso no es inmediato ni perfecto: "Nos vamos a equivocar un montón de veces, pero con la práctica se puede dejar de responder automáticamente. Es importante entender que esos caminos neuronales permanecen en nosotros para siempre".
De la crianza autoritaria al nuevo paradigma
La psicóloga remarcó que muchas de las formas de crianza recibidas en generaciones anteriores estaban atravesadas por la autoridad y la amenaza. Sin embargo, hoy existen más conocimientos que permiten educar de manera firme, pero sin gritos ni castigos:
"Sabemos que podemos ser firmes sin necesidad de asustar. Se puede criar hijos mucho más fuertes por este camino, entonces vale la pena hacer el cambio".
Un punto central de su planteo es el efecto de las neuronas espejo: "Si yo no grito ni amenazo, mi hijo tendrá menos posibilidades de reproducir esa violencia con otros. En cambio, si un chico recibe zamarreos, puede repetirlo con sus compañeros".
La importancia de reparar
Seitún destacó que la reparación es parte esencial de un buen vínculo. "Si me equivoco y reacciono mal, pedir disculpas y reparar el daño, ayuda un montón. La reparación es la esencia del buen vínculo", aseguró.
En ese sentido, recomendó reconocer los errores frente a los hijos sin justificarlos: "Me asusté y reaccioné mal. Eso no me gustó y te pido disculpas". Esta práctica, según la psicóloga, refuerza la confianza y enseña con el ejemplo.
Más allá de la crianza: vínculos en general
Las reflexiones de Seitún no se limitan a la relación con los hijos. "Esto también vale para la pareja, los padres, los amigos y los hermanos. Lo maravilloso de los vínculos es que cuando uno entiende, ayuda al otro a que entienda, y cambia la relación".
La especialista insistió en que respirar, poner pausa y pensar antes de reaccionar son pasos que permiten integrar el cerebro racional y no quedar atrapados en respuestas primitivas de amenaza.
Por último, subrayó la necesidad de compasión con uno mismo: "Estamos cerrando un camino nuevo de tierra, oscuro, con pozos. Apenas nos distraigamos, vamos a volver a la autopista. Lo importante es aprender a disculparse y no acusar siempre al otro".
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