Actitudes para la paz

Cómo controlarte y no matar si un vecino tiene la música fuerte

La iniciativa de un expolicía que mató a un vecino tras una discusión por la música fuerte fue analizada en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo. Brindó consejos para meditar antes de reaccionar.

Ciudadano.News

Por Ciudadano.News

26 Diciembre de 2024 - 15:29

El policía retirado asesinó al vecino porque no bajaba el volumen de la música en Navidad.
El policía retirado asesinó al vecino porque no bajaba el volumen de la música en Navidad. web

26 Diciembre de 2024 / Ciudadano News / Sociedad

Un nuevo video mostró el momento en el que Rafaela Horacio Moreno, expolicía de la Federal, asesinó de un tiro a Sergio David Díaz, chofer de la línea 109 de colectivos, por el volumen alto de la música durante los festejos de Navidad en Lomas del Mirador, en el partido de La Matanza, Buenos Aires.

Beatriz Goldberg, psicóloga, señaló en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo: "Para mantener nuestra calma tenemos que estar sobre todos con una actitud positiva, una forma de no ver todo, es una época de balances, está todo rojo, todo mal, todo lo que salta. Tenemos que centrarnos en lo que sí tenemos, con lo que contamos, lo que hay y tratar de ver qué hicimos de positivo, ver con qué contamos. Contactos, personas, situaciones que mejoramos, algo que aprendimos, algo que nos queda". 

"Tenemos salud, bienestar, algo salió bien, los hijos, o amigos que tenemos, la pareja, centrarnos en lo que tenemos y no hostigarnos tanto y lamentarnos. Si no poner una actitud positiva para emprender algún cambio si uno quiere, pero no viendo todo negro porque en realidad con actitud negra no podemos arrancar ni poner primera para nada", dijo. 

Recordó: "Escribí el libro; Nunca es tarde: cómo recalcular tu vida a cualquier edad,  para darle primera y hacer cambios, pero sin tener una actitud desvalida, ni mal, ni con qué problemas enfrento, sino con que cosas buenas cuento para hacer cambios. Sobre todo las ganas, la pasión, hay que tener pasión para ir adelante, emprender cualquier cosa. Cualquier cambio que tengamos en la salud, cambiar la actitud con amigos, con la pareja, con los hijos, uno se da cuenta de que puede hacer una vuelta de tuerca para mejorar". 

Y añadió: "Pero viendo con una óptica positiva y actitud proactiva que pueda ser yo, no solo esperando el momento del país, porque a veces uno espera todo del otro. Porque si no estamos esperando que el otro nos resuelva todo o que el otro se equivocó y ver que hicimos nosotros en la jugada de ajedrez para que esto no vaya. Hay que parar la pelota para ver a dónde la tiro, para ver el partido y hacer un buen partido. Porque si yo tengo la pelota puedo aprovechar porque nosotros tenemos la pelota en la vida para agarrarla".

"Tenemos que pensar con la cabeza y de ahí bajo a todos los lados, pero con voluntad podemos cambiar, porque si no le ponemos voluntad solo no se hace o empezamos a decaer enseguida. En el primer paso decaemos porque empezamos con la rumiación, todo lo malo que está, lo que el otro me hizo, qué puedo hacer yo para frenar esto o para mejorar este vínculo. Esa pelota, ya que la tengo en la mano, la tengo que aprovechar en el partido", analizó.

Enfatizó que, "la mecha hay que alargarla porque si uno está un poco mal o está siempre esperando que el otro cambie, sintiéndose que uno tiene que tener una actitud activa para parar al otro, puedo ver lo que el otro está haciendo. Si está escuchando la música fuerte, pedir de una mejor manera o de manera más tolerante, encontrar una fórmula que tenemos que tener en la cabeza para poder encontrar la vuelta de no siempre estar mal por el otro". 

"Siempre hay cosas que del otro nos pueden molestar o no me sirve, o no me hace bien y tengo que ayudar a cambiar la conducta. Hay personas que son psicópatas y no las podemos ayudar, pero la mayoría de las personas que no van a estar con un arma en la mano, podés dialogar algo y frenarlo al otro para que no siga avanzando en una agresión", marcó. 

Apuntó que, "tratar de tener la mecha justa, no demasiado y permitir todo, porque una relación complaciente con el otro, no, pero mientras no agreda, no moleste. Puedo accionar bien, ahora el tema es cuando la persona ya está en un extremo de manipuladora, al vecino no lo podés echar. Por ahí al amigo, a la pareja podés hacer un cambio. A veces el otro cambia, depende de nuestro tono, el otro cambia".

"Tenemos que hacernos cargo de los problemas que hay externos. Si tenés problema de azúcar para hacer una dieta tenés que tener más atención que el de lado, tenés que tolerar. Tener una tolerancia a la frustración, que mucha azúcar no podes. Tenés otras cosas ricas que sí podés reemplazar, pero hay que tener pequeñas tolerancias a la frustración de lo que vos no podes. Porque no todos podemos saber que hay palos en el camino tanto externos como nuestros, como que no hacemos bien algo", dijo. 

Explicó que, "si hay algo que necesitamos complementar con ayuda o con otra persona que lo haga también, por ahí uno hace una sociedad para que lo acompañe. Tener alrededor alguien que le inyecte más vitamina de movimiento, hay que encontrar la vuelta. Buscar el complemento y saber que no todo a veces sale redondo y que muchas veces nos va bien". 

"De las caídas y de todos estos pasos, los malos pasitos que hacemos a veces aprendemos mucho porque nadie nace con el éxito totalmente hecho, cada uno logra un camino y en el medio también tuvo traspiés. Hasta la gente que mejor veas, también tuvo un traspié. Los éxitos y las historias nunca se cuentan con las desventajas y los problemas", argumentó.

Completó que, "uno piensa que el éxito es rápido, que al otro, mirá que bien le va, qué buena vida tiene, todo perfecto, pero hay que ver qué hizo, qué pasos y traspié tuvo para lograr eso. Si uno empieza a ver que el otro tiene suerte, esas palabras externas, como que tu actitud no sirve. Y justamente la actitud es una de las cuestiones más importante que hay que tener. Una actitud positiva, una visión positiva, hablamos positivamente y ver que si no sale algo bien, vamos a intentar de vuelta". 

"La vida es con aciertos y fracasos. Hay que tratar que los fracasos sean lo más chiquitos posible, más cortos, pero si nos quedamos relamiendo con el fracaso tampoco sirve. Aprender. Vieron cuando los chicos aprenden a caminar, se dan algunos traspiés, ningún chico que ves caminando bárbaro no tropezó. Quien no se cayó", concluyó.

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