Mirame a los ojos

Cómo combatir la adicción al celular: los consejos de dos empleados de Google

Son dos hombres que prestaron servicio tanto al buscador global, como a YouTube. Elaboraron una serie de estrategias para vencer la tentación de estar atados al dispositivo.

Por Ciudadano.News

Los argentinos pasamos, en promedio, 90 días al año mirando la pantalla del celular. — Web

Si alguien se pusiera a contabilizar las veces que sacamos el celular, o lo buscamos entre los pliegues de la cama para mirar algo, nos sorprenderíamos.

 La necesidad de mirar el dispositivo va en aumento en todo el mundo, y hasta existen clínicas de desintoxicación para intentar dejarlo y ganar en tranquilidad. Dos hombres, exempleados de Google, parecen haber descubierto los puntos esenciales para combatir la adicción al celular. Y los ejercicios son de lo más sencillo.

La adicción al celular es cosa seria. Pero existen técnicas de desintoxicación para liberarse de las ataduras digitales.

El promedio de horas que un argentino le "regala" al aparato es para el asombro: seis horas diarias las pasamos ante la pantalla, lo que equivale a 90 días al año, aunque en algunos casos esta cifra puede trepar a las 200 veces al día. En este contexto, muchos han sido los intentos de elaborar estrategias para alejarse de la pantalla y evitar la adicción. Y entre ellos, para lograr cierto "bienestar digital", aparecen Jake Knapp y John Zeratsky, ex empleado de Google y ex empleado de YouTube, respectivamente.

Ambos escribieron un libro titulado Make Time: how to focus on what matters every day (Hacer tiempo: cómo enfocarse en lo que importa cada día), con la que aportan trucos para combatir el uso excesivo de los celulares. Y la propuesta es sencilla: dejar de lado las aplicaciones en la pantalla de inicio del teléfono.

Jake Knapp y John Zeratsky, los exempleados de Google.

Puede parecer una verdad de perogrullo, pero al tener ese espacio vacío en la pantalla de inicio del celular (tal vez con el reloj y la temperatura, pero nada más), es menos probable que el usuario caiga en la tentación de abrir alguna de las herramientas. Esta acción la hacemos en forma mecánica e inconsciente y, como se dijo más arriba, el número es global y va in crescendo.

El primer paso está dado: sacar de la pantalla de inicio los íconos de las redes sociales. Sabremos que están ahí, pero nos costará un poco más de trabajo buscarlas. Y eso ya es un gran avance. Pero no el único.

Paso número dos

En esta misma dirección, el libro pasea por varias propuestas saludables, pero el paso siguiente a sacar los íconos en el escritorio es todavía más sencillo, y para nada invasivo: eliminar las notificaciones del celular. No sabremos quién llamó, escribió o compartió algo, a menos que vayamos a buscarlo específicamente en la lista de aplicaciones.

"Cómo enfocarse en lo que realmente importa cada día". El libro que puede salvar vidas.

Para completar esta segunda etapa, los autores recomiendan también cerrar las sesiones abiertas (hay que recordar nombre de usuario y contraseña, para entrar en un futuro). Y como acción extra, cambiar las contraseñas de las plataformas, para que sea imperioso pasar por un gestor de passwords.

El punto es crear una fricción. Es decir, que aparezca cierta incomodidad a la hora de tomar el teléfono, y al mismo tiempo tener cierto grado de reflexión en el momento en que nos sumergimos en la pantalla.