Una mujer fue víctima de un grave error médico en una clínica de fertilidad. Quedó embarazada por medio de fertilización in vitro, pero le implantaron el embrión equivocado.
El procedimiento tuvo lugar en el centro Monash IVF, en Australia, y el error fue descubierto cuando los padres biológicos solicitaron la transferencia del resto de sus embriones almacenados a otra clínica.
"En lugar de encontrar la cantidad esperada de embriones, quedó un embrión adicional almacenado para los padres biológicos", indicó oficialmente la compañía, una de las más grandes del país oceánico.
En febrero, el centro médico descubrió el error humano por el cual descongelaron el embrión de otra paciente y lo transfirieron al útero de la madre equivocada.
"Desde que nos dimos cuenta de este incidente, hemos realizado auditorías adicionales y estamos seguros de que se trata de un incidente aislado", explicó el director ejecutivo de Monash, Michael Knaap.
Antecedentes negativos
Los medios locales expusieron que no es el primer error de Grupo Monash. Si no que en 2024, la empresa acordó desembolsar unos 35 millones de dólares, a repartir entre alrededor de 700 pacientes, que le iniciaron una demanda colectiva.
El motivo fue la destrucción de embriones viables durante un programa de cribado genético, aunque la clínica no asumió responsabilidad alguna.
En esa ocasión, pruebas realizadas de forma incorrecta determinaron erróneamente que aproximadamente el 35 % de los embriones —que en realidad eran normales y podrían haber dado lugar a un embarazo viable— eran anormales, y por ello fueron destruidos.