Claves para que las emociones no afecten a tus inversiones
Los tips fueron aportados por una psicóloga especialista en ese campo en el magazine de Ciudadano News, El Interactivo.
Por Carlos Fernández Giménez
8 Enero de 2025 - 16:22
8 Enero de 2025 - 16:22
8 Enero de 2025 / Ciudadano News / Sociedad
A menudo las personas tomamos decisiones. Para cristalizarlas usamos fragmentos de lo que percibimos con nuestro cerebro y los procesamos a través de pensamientos. Pensamientos condicionados por muchísimas variables: las más importantes, quiénes somos, y cómo creemos que es el mundo. Justamente las determinaciones financieras podrían ser sobre un terreno peligroso para quien no sabe gestionar sus emociones.
Gabriela Pasquali, licenciada en psicología, explicó que, "en el plano de las inversiones, relacionado con la psicología o las emociones, a veces pareciera como que son mundos separados. Que, por un lado, tenemos las estrategias de inversión y por el otro el mundo emocional, las cosas que nos pasan en el resto de nuestras vidas".
"Ya en los años ´70 en Estados Unidos empezaron a hacerse investigaciones de cómo los seres humanos tomamos decisiones en situaciones de incertidumbre. Digamos que en la comunidad argentina se ven mucho estas características", manifestó.
Apuntó que, "en Argentina consideramos, por ejemplo, a cuánto está el dólar. Si vamos cerca, a Brasil y le preguntamos a la gente, tal vez no tengan ni idea de la paridad cambiaria que hay en ese país. Por eso es que hay factores que tienen que ver más con lo cultural, con nuestro país. Y hay cuestiones que son más transversales, que nos atraviesan más en términos generales".
"En el mundo de las inversiones sucede a menudo que se suelen observar escenarios que en realidad no son ciertos. Como si fuera una ilusión óptica. En esto juega un papel fundamental la información que recibimos antes de invertir. Antes esto no se consideraba, pero con el correr del tiempo se nota que sucede cada vez más", comentó.
Y recordó: "Según el psicólogo estadounidense Daniel Kahneman, quien fue Premio Nobel de Economía por su estudio en la materia, se hizo blanco en lo que se llama como el efecto marco. Por ejemplo, si digo que tal producto lácteo tiene un 90 por ciento menos de grasa que la competencia, no es lo mismo que diga que tiene un 10 por ciento de grasa. Aunque la información es la misma, el mensaje impacta en nosotros de forma distinta a la hora de consumir".
El efecto marco, también conocido como "trampa de la expresión", es un sesgo cognitivo que se produce cuando la forma en que se presenta la información influye en las decisiones de las personas.
Este efecto se manifiesta de diferentes maneras, como por ejemplo: el tamaño de un producto, la decoración, la información sobre descuentos, el orden en que se presentan los datos, el contexto que se utiliza.
Un ejemplo clásico del efecto marco es cuando se presenta una oferta en términos de lo que se perdería si no se compra o invierte. Esto puede hacer que se tome una decisión apresurada.
Para evitar el efecto marco, se puede: comparar las alternativas disponibles, tener en cuenta la información positiva y negativa, buscar información objetiva, tomar tiempo para pensar y analizar la información o distanciarse emocionalmente de la decisión.
"Obvio que para poder invertir hay que tener algún tipo de activo económico disponible como pueden ser ahorros. En términos de poder ahorrar y de invertir, las emociones pueden jugar muy en contra. Porque a veces nos aparece el miedo, o la codicia, la ansiedad", analizó.
Admitió que en el caso de vivir en Argentina, "el dólar es el mejor refugio para invertir dinero. Aunque es solo un cambio de divisa de una moneda extranjera, como puede ser de Estados Unidos, donde también puede haber una devaluación. Entonces no es una inversión. Y en el caso de la Bolsa de Valores es considerada como algo muy complejo o solo para especialistas".
"Y no es nada de eso. Tenemos muy poca educación financiera. Y eso nos juega muy en contra. Cuando en realidad lo que nos falta es conocer cuáles son las herramientas que tengo para invertir. Pero más allá de tener la capacidad de ahorro, hay factores emocionales que nos influyen. Eso muchas veces tiene que ver con una motivación", consideró.
Y añadió: "Tiene que ver con la paciencia de ahorrar y de entender que ese dinero guardado se podría repotenciar a través de una inversión. Pero con un objetivo claro, por ejemplo, de poder hacer un viaje con tu familia. Para comprarte un auto. Mejorar la casa. Pagar la facultad de tus hijos. Hay mucho en juego, no es solamente el dinero".
"Esto se ve mucho en los adolescentes hoy por hoy con el tema de las apuestas online. O en los adultos que no tienen paciencia para obtener ganancias en el mundo de las inversiones. Porque el hecho de querer tener todo ya puede ser nuestro peor enemigo. Y por el contrario, quien sí tiene la paciencia puede encarar la inversión de otra manera", concluyó.