El gobierno de Italia hizo lugar a una modificación en los requisitos para obtener la ciudadanía por los lazos de sangre. La decisión, tomada por el juez Fabrizio Alessandria en el Tribunal de Turín, pone en jaque los alcances de la normativa 74//2025, que había sido aprobada por Giorgia Meloni. De esta manera, miles de descendientes que tramitan su ciudadanía podrían ver favorecida su situación.
La antigua medida establecía como fecha límite el 27 de marzo de 2025 para que los solicitantes presentaran sus respectivos pedidos. Esto había generado una ola de rechazos por parte de abogados, organizaciones y comunidades de origen italiano alrededor del mundo. En su momento, esto fue considerado como una violación a los principios básicos como la igualdad ante la ley y la seguridad jurídica.
Todo se dio a partir de una situación que involucraba a una familia venezolana, a pocos días de sancionada la ley. El caso fue el primero en alcanzar esta instancia, y podría dar lugar a un expediente para todos aquellos que procuran su ciudadanía italiana. Dos asociaciones con larga trayectoria en la defensa del Ius Sanguinis, el principio legal que permite heredar la ciudadanía por ascendencia, son las que respaldaron a la familia americana.
Entre los argumentos se destacaba que la ley 74 introduce restricciones retroactivas que se aplicaban sin el debate legislativo correspondiente, y a través de mecanismos de urgencia. Se cuestiona también que discrimina a los italianos nacidos fuera del país, algo que sería incompatible con los tratados internacionales que la península suscribe.
Le toca ahora a la Corte Internacional decidir si la ley es parcial o totalmente inconstitucional. En el caso de invalidarla, existe la posibilidad de que miles de personas que habían quedado excluidas por la nueva norma obtengan su ciudadanía. A pesar de que el proceso llevará algún tiempo, el cambio generó nuevamente la esperanza de aquellos que ya habían iniciado sus trámites.
Cambia, todo cambia
Hasta hace poco, la ciudadanía italiana se transmitía sin problemas a los descendientes de ciudadanos italianos, aunque sus antepasados se hubieran naturalizado en otro país. Pero la reinterpretación del artículo 12 de la ley 555 de 1912 cambió todo: ahora, si un italiano se naturalizó en otro país mientras su hijo era menor de edad, el niño pierde el derecho automático a la ciudadanía.
El cambio afecta a quienes descienden de italianos que emigraron y adquirieron una nacionalidad nueva antes de que sus hijos cumplieran 21 años, la mayoría de ellos en América Latina. El cambio generó preocupación en quienes planeaban tramitar su ciudadanía. Ahora, esas personas deberán comprobar que su antepasado no se naturalizó antes de cumplir con estos nuevos criterios, algo que suma un paso más al proceso de solicitud.
Cómo saber si el nono se naturalizó
Para confirmar si un antepasado se naturalizó, y en qué momento lo hizo, hay que investigar el estatus legal en el país al que emigró. En Argentina, el proceso se hace a través de la Cámara Nacional Electoral, donde están los registros detallados de naturalización de ciudadanos extranjeros.
Allí hay que solicitar un certificado que confirme que el antepasado adquirió (o no) otra nacionalidad, y en qué fecha ocurrió. El dato es clave para saber si la ciudadanía italiana sigue vigente dentro de la descendencia, o si se interrumpió por el nuevo criterio de edades.
Además, es útil revisar archivos históricos y registros migratorios. Hay ocasiones en que los documentos de matrimonios o defunciones pueden contener información útil sobre la naturalización de un antepasado, algo que ayuda a clarificar la situación.

