Tras la trágica muerte de Paula de Cristóbal, empresaria marplatense de 51 años, quien falleció semanas después de someterse a un recambio de prótesis mamarias, el caso volvió a poner en agenda los riesgos asociados a procedimientos quirúrgicos estéticos.
El cirujano que la operó, Esteban Elena Scafaroni, enfrenta una denuncia por mala praxis y la causa será elevada a juicio oral. En este contexto, el médico Luciano Catterino, miembro de la Sociedad Americana de Cirugía Plástica, conversó con El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_Newsen Twitch) y brindó su visión profesional sobre las condiciones necesarias para una cirugía segura y sobre la importancia de la elección médica informada.
"Estos casos, cuando son públicos, no son los habituales. Son muy raros, infrecuentes. La práctica diaria es constante y nosotros realizamos todo el tiempo cirugías plásticas. Pero el paciente debe saber a qué médico acudir: un especialista certificado, que opere con todas las normas de bioseguridad, en clínicas habilitadas, con terapia intensiva, unidad coronaria y un equipo quirúrgico completo", explicó Catterino, aunque aclaró que no tiene conocimiento directo del caso puntual.
Según el especialista, uno de los pilares para reducir riesgos es que las intervenciones se realicen en establecimientos habilitados, que cuenten con estructuras de alta complejidad y personal capacitado: "En clínicas correctamente habilitadas hay personal de control dentro del quirófano. Si se incumple una norma de bioseguridad, eso no pasa desapercibido".
Para Catterino, la seguridad comienza mucho antes del quirófano. "El paciente debe investigar si su médico está habilitado, si forma parte de una sociedad científica reconocida, ya sea la Sociedad Americana, la de Buenos Aires o la Argentina. Para ingresar, se exige experiencia, trayectoria y formación, lo que se traduce en mayor seguridad médica", afirmó.
El caso de Paula de Cristóbal generó fuertes cuestionamientos a la clínica en la que fue intervenida y al accionar del cirujano, a quien la familia acusa de desestimar síntomas claros de infección y de tomar decisiones negligentes, como cambiar antibióticos sin análisis previos o autorizar un traslado riesgoso. La mujer falleció tras sufrir un paro cardíaco.
Consultado sobre el manejo de infecciones postoperatorias, Catterino fue enfático: "Un cuadro de septicemia es grave. Por eso, el quirófano debe estar correctamente esterilizado y el seguimiento del paciente debe comenzar inmediatamente después de la operación. Si hay síntomas como fiebre o malestar en las primeras 24 o 48 horas, se debe actuar rápido".
También subrayó la diferencia entre operar en instalaciones inadecuadas y hacerlo en espacios preparados para cirugías de alta complejidad: "No es lo mismo un quirófano con flujo laminar, filtros especiales y mantenimiento constante, que una sala improvisada en una casona. El entorno cambia radicalmente el riesgo".
Finalmente, reiteró un mensaje clave para la población: "Los riesgos siempre existen, pero si tengo las normas de bioseguridad, el control adecuado y estoy en el lugar correcto, esos riesgos son bajos. La seguridad de una cirugía depende de la certificación del médico y del lugar donde se la realiza".