Niños, adolescentes y adultos: nadie está libre de que las zapatillas comiencen a despedir un olor nauseabundo, difícil de quitar. Sea para hacer deporte o para utilizarlo a diario, el calzado deportivo tiene la particularidad de que, si no se toman precauciones, puede generar un olor desagradable, difícil de quitar.
La ecuación es simple: luego de un día de transpirar, solemos arrojar la remera, el pantalón y la ropa interior al canasto de la ropa sucia. Pero no hacemos lo mismo con las zapatillas, que también forman parte de la vestimenta. Resultado: no alcanzan a orearse bien, queda humedad, y volvemos a utilizarlas. Y ahí empieza el drama.
Pero hay una solución: un potente elemento que evita esta molestia. Y con él podremos decirle adiós a las bacterias y hongos que producen un hedor que avergüenza.
Ese elemento está en casi todas las cocinas del planeta, se compra en el almacén o el supermercado, y no es caro. Al contrario, es uno de los remedios más económicos que podríamos hallar.
La verdadera solución es el vinagre, preferentemente el de manzana. Desde hace siglos es un aliado a la hora de resolver problemas caseros: ¡cabe recordar que hasta sirve para destapar cañerías!
Los ácidos del vinagre, sobre todo el de manzanas, son el acético y el málico. Esos son los ingredientes del vinagre que tienen la propiedad de eliminar bacterias y hongos, combatiendo así el desagradable mal olor de los pies.
El poder antibacteriano y antimicótico funciona durante todo el año: en verano por el calor, y en invierno porque los pies están más encerrados por causa del frío. He ahí el caldo de cultivo ideal para que esos molestos habitantes empiecen a generar mal olor.
Cómo evitar el mal olor en pies y zapatillas
Lo ideal, para evitar la sudoración excesiva de los pies y el calzado, es utilizar una taza de vinagre de manzana mezclada con agua tibia. Los resultados van a ser mágicos.
Después de dejar "descansar" a las zapatillas durante toda la noche (es preferible que duerman afuera, por precaución), a la mañana se pueden limpiar con una gasa embebida (no empapada) en vinagre de manzana.
Sin apretar, se pasa la gasa por todo el interior, más que nada en la planta, la punta y el talón. Allí es donde suelen concentrarse las bacterias y los hongos, pero también conviven en la parte superior de las zapatillas.
Si no hay tiempo de hacer esto durante la mañana, se puede dejar un algodón con un poco de vinagre durante toda la noche en el interior de cada zapatilla. O también preparar un spray difusor con tres partes de agua y una de vinagre. Utilizando el difusor se rocían las zapatillas.
Y a la hora de lavarlas, también utilizamos el vinagre de manzana: conviene dejarlas sumergidas durante 20 minutos en agua tibia, mezclada con una taza de la solución.


