Un nuevo informe encendió las alarmas sobre una modalidad de fraude que crece en los grupos de WhatsApp usados por hispanohablantes en Estados Unidos. El Instituto de Democracia Digital de las Américas (DDIA) analizó más de 3.300 grupos donde, al menos, un 30% de los números telefónicos pertenecen a usuarios radicados en ese país. La conclusión es contundente: la aplicación de mensajería se transformó en una vía privilegiada para operar engaños comerciales dirigidos a la comunidad latina.
Cómo operan los engaños dentro de los grupos
El estudio detalla que las estafas se apoyan en la manipulación emocional: aprovechar la necesidad de ahorrar, el deseo de obtener ofertas o la expectativa de recibir algo "gratis". Bajo esa premisa, los estafadores adaptan su estrategia según el público.
Una de las tácticas más frecuentes consiste en usar nombres de marcas conocidas para promocionar supuestas "cajas misteriosas", sorteos o beneficios que solo requieren completar un formulario. Aunque parecen inofensivos, estos mecanismos apuntan principalmente a recolectar datos personales para futuras estafas, más que a obtener dinero de inmediato.
Otro método detectado es la creación de tiendas virtuales falsas dentro de la propia plataforma. Allí se replican videos de comercios legítimos y se inventan testimonios para simular confianza, cuando en realidad los productos nunca llegan o simplemente buscan capturar información sensible.
Las estrategias que usan para captar a las víctimas
Según el DDIA, los estafadores despliegan tres ganchos principales para atraer a los usuarios latinos:
- Promoción de celulares y planes de internet a precios imposibles: aparecen ofertas de supuestos smartphones "de última generación" —como modelos inexistentes o aún no lanzados— y servicios de internet extremadamente baratos.
- Descuentos irreales: en grupos públicos circulan enlaces a productos con rebajas del 50% o más. Detrás de estas publicaciones suele haber el uso de tarjetas robadas, datos clonados o intentos de obtener información financiera de los compradores.
- Suplantación de marcas reconocidas: logos, imágenes y nombres de cadenas muy populares se copian para dar apariencia de legitimidad.
A estas maniobras se suma una variante ya conocida: las "estafas de recuperación". En estos casos, se contacta a personas que ya fueron engañadas y se les promete recuperar su dinero a cambio de un pago por adelantado, que obviamente nunca se concreta.
Una tendencia que preocupa
El DDIA advierte que las prácticas fraudulentas están creciendo con rapidez. Solo en los primeros diez meses del año se registraron 43 verificaciones de hechos relacionadas con este tipo de estafas, lo que equivale a casi una por semana.
"El incremento muestra lo rápido que evolucionan estas técnicas y la urgencia de reforzar la protección al consumidor, además de impulsar programas de alfabetización digital adaptados a la población hispanohablante", concluye el informe.

