Menos bebitos

La caída de la natalidad en Argentina potencia la amenaza de la "pirámide invertida"

María del Carmen Amat, vicepresidenta del CONSEC, analizó en El Interactivo, el descenso de nacimientos en Argentina, señalando que la tendencia no se limita a grandes ciudades y obliga a las instituciones a "repensarnos" como sociedad.

Por Ciudadano.News

Uno de los factores de la caída en la natalidad se basa en una disminución del embarazo adolescente en diversos sectores socioeconómicos. — Web

La baja drástica en la tasa de natalidad en Argentina es un tema que genera "ruido" y preocupación". María del Carmen Amat, vicepresidenta del CONSEC (Consejo Superior de Educación Católica), fue convocada por El Interactivo, por Ciudadano News, y afirmó que estos cambios demográficos se observan en toda la población, no solo en las grandes ciudades. Las estadísticas muestran una "gran baja" acentuada entre 2019 y 2020.

María del Carmen Amat.

Aunque se observan pequeños picos ascendentes, nunca se recuperan los límites originales, manteniendo una tendencia general de bajada. Amat subraya que esta situación obliga a las instituciones, especialmente a la educación, a "repensarnos qué hacer".

Factores detrás de la disminución de nacimientos

El análisis de los motivos detrás de esta caída demográfica ha arrojado varias causas fundamentales. Por un lado, se ha registrado una notable disminución del embarazo adolescente en diversos sectores socioeconómicos. Por otro lado, la edad promedio para ser padres ha aumentado, siendo ahora común que decidan ser papás aquellos que superan "más de 30 años". Quienes sí deciden tener hijos optan generalmente por "uno o dos, no más de eso, porque también piensan en las oportunidades que les quieren dar a sus chicos".

La edad promedio para ser padres aumentó. Ahora es común que decidan ser papás aquellos que superan los 30 años.

La vicepresidenta del CONSEC destacó la decisión activa de no tener hijos entre los jóvenes: al consultar a la franja de 24 a 30 años, casi el 60% respondió que no estaba en sus planes, priorizando planes personales, vocacionales y aspiraciones de viajes. Amat puntualizó que el antiguo esquema de vida, ejemplificado por "la Susanita de Mafalda, que se quería casar y tener hijos. Ese esquema ya no existe".

Al consultar a la franja de 24 a 30 años, casi el 60% respondió que no estaba en sus planes el ser padres.

El impacto inmediato de esta baja natalidad se siente fuertemente en el sistema educativo. "La realidad actual -indica la profesional- es que la mayoría de las familias en sus instituciones tienen un solo hijo". Esto ha provocado que el nivel inicial registre un decrecimiento de alumnos de entre el 10% y el 15%. Esta tendencia obliga a buscar continuamente nuevas familias, ya que "nosotros necesitamos abrir una oferta educativa siempre para familias nuevas que quieran incorporarse". La preocupación es grande, ya que la escuela privada tiene menos capacidad que la escuela del Estado para sostener un curso con muy pocos alumnos.

El riesgo de la "pirámide invertida"

La consecuencia macro de la caída en la natalidad, sumada a una mayor expectativa de vida, es la inversión de la pirámide poblacional. Amat explica que "Una pirámide invertida es que tenemos menos nacimientos y se va envejeciendo la población". Esto significa que habrá más personas de edad adulta, que pueden no ser productivas a fines económicos. La base de la población activa se reduce, pues "cada vez son menos los aportantes, porque se fue talando la base, Se está haciendo cada vez más finita".

La realidad actual es que la mayoría de las familias en sus instituciones tienen "un solo hijo".

Esto requiere que el Estado necesite más recursos para sostener una población que envejece. Este fenómeno exige a la sociedad preguntarse hacia dónde se dirige y qué se hará con los espacios dedicados a la infancia y la juventud. Incluso a nivel geográfico, el impacto es alto en Mendoza (cuarto lugar de reducción de nacidos vivos), solo detrás de Tierra del Fuego, Jujuy y Ciudad de Buenos Aires