Un informe de la encuestadora Demokratia que fue publicado en las últimas horas, reflejó una caída en cuanto a la cantidad de mendocinos que quieren emigrar de Mendoza.
Según las respuestas que la firma obtuvo en marzo pasado, solamente el 8,42% de los encuestados dijo que analizó la idea de irse de Argentina, en comparación con el 53,28% registrado en abril del año pasado, y del 43,44% de octubre de 2023.
Entrevistado en el programa Sin Verso, de Ciudadano News Radio, el director de la encuestadora, Nicolás González Perejamo, comentó: "El disparador de esta serie de encuestas tuvo que ver con los amigos, parientes, tíos, primos, sobrinos que están viviendo afuera porque decidieron aventurarse a hacer la Norteamérica o la Europa, y el dato era tratar de contrastar eso con números, con la opinión de la gente".
Por qué los mendocinos ya no quieren emigrar como antes
"En octubre de 2023, más del 40% de los mendocinos respondió a la pregunta si ha considerado irse del país para radicarse en otro lugar, y el 43,44% aseguró que sí. Pero en aquel momento todo era un lío, con corridas cambiarias, y en todos los argentinos había una sensación de que este país está roto y nunca se va arreglar. Entonces tiene mucho sentido que la gente responda eso y termine votando como votó, con la decisión de llamar al 'chamán' para curarse de la enfermedad terminal porque todos los médicos regulares no se la curaron en 40 años de democracia", agregó.
"Después repetimos la pregunta en abril de 2024, en el mismo escenario electoral, con el mismo universo muestral pero con características diferentes: Milei ya estaba gobernando, el tarifazo había impactado de lleno en las boletas de todos los mendocinos, el ajuste tuvo el sinceramiento en los precios del combustible y la gente estaba pasando de la tercera marca de yerba a la décimo cuarta. Estábamos viendo cómo hacíamos el ajuste nosotros y estábamos empezando a pensar en qué íbamos a trabajar para poder mantener nuestro estilo de vida, que no habíamos desechado", explicó González Perejamo.
Factores internos y externos
"En ese momento, el 54% de los mendocinos nos dijo que estaba pensando en irse. Pero ¿qué pasó después? ¿Qué hizo que hace diez días el 8,42% de los mendocinos nos dijera que estaba pensando en irse cuando hace un año era el 54%? Y a eso lo dividimos en dos factores. Primero, el factor externo, que ha sido clave porque vivimos en un mundo que no es el mismo que hace diez años y que en los últimos dos años sufrió elevados niveles de deterioro en términos de sustentabilidad", consideró el entrevistado.
Y en ese sentido, indicó que "nos encontramos con una tremenda cantidad de rechazo migratorio a nivel global. Estados Unidos deporta de manera masiva, Europa también endurece sus políticas migratorias, con las condiciones para obtener la ciudadanía. Por ejemplo, en Italia es gravísimo lo que ha pasado porque ha sido por decreto y no por ley el aumento de restricciones, y los hijos de italianos que nazcan en el extranjero no tienen derecho a acceder la ciudadanía".
"Por otro lado, a nivel local, en este año y medio, el análisis más lineal sería que el Gobierno nacional brinda condiciones de estabilidad que hacen que en la Argentina se puede planificar, sin entrar en la discusión de si hay bienestar o no, bonanza o no, consumo o no. Pero hay más estabilidad y esto no se puede discutir. La inflación crece más lento y el valor del dólar permanece relativamente estable, porque recién ahora está en el valor que estaba en octubre del '23", opinó.
"La otra de las lecturas que hacemos es que en el diálogo digital la gente volvió a hablar mucho de dólar el mes pasado. Dólar es el término de diálogo económico que la gente más busca en los motores de búsqueda, y el mes pasado hubo un pico. Entonces, vemos que hubo un interés, y esto disparó un llamado de atención e hizo que saliéramos a confirmar en la calle lo que pensábamos", agregó.
Irse dejó de ser un objetivo
"La intención de irse ha decrecido, primero, porque la situación no es de bienestar general, pero tiene estas condiciones de estabilidad. En segundo término, todos los argentinos que hace un año o año y medio hicieron la cuenta de cuánto costaba irse se han dado cuenta de que migrar no les alcanza", explicó González Bejeramo.
Y en ese sentido, agregó que "además de estar atravesado por el duelo migratorio, que tiene que ver con el arraigo, la discriminación, la pérdida de status, con el dolor de dejar a la gente que uno quiere acá, irse a Europa es re caro, porque un pasaje te sale desde 700, 800 y 1.200 euros o dólares. Además, tenés que pensar cómo vas a bancar el alquiler tres o cuatro meses hasta que se logre estabilizar tu economía, porque tenés que comer todos los días, y a ese número tenés que multiplicarlo por la cantidad de miembros de tu grupo familiar".
"Cuando pensás esta idea idílica, este sueño, que en montón de ocasiones lo adjudicamos a un estado de perfección al vivir afuera, en realidad no es así, porque cuando lo transformás en números te das cuenta de que no es una posibilidad real. Además, estamos en un contexto distinto, en el que la gente, pudiendo o no aprobar la gestión de Milei, entiende que si se toman decisiones con firmeza se puede cambiar el rumbo de este país que parecía roto y predestinado al fracaso", indicó.
Quiénes se quieren ir
"Entre la gente que se quería ir afuera en abril del año pasado había una gran cantidad de personas que estaban dentro de la población económicamente activa y esto tenía que ver con ese momento migratorio en el que decías pucha, sos abogado y te vas a ir a manejar un taxi, sos cerrajero y te vas a ir..., Y ahora hemos visto que la gente de la población económicamente inactiva duplica la de la activa a la hora de querer irse", explicó el encuestador.
"Hoy el dato es que la población económica activa que tiene un oficio, una profesión, un laburo en relación de dependencia o que está buscando laburo está pensando más en quedarse que el que está absolutamente excluido. Solo sigue pensando en irse aquel que no tiene ninguna herramienta, y el que la tiene está luchando, y esto es un signo, un símbolo, una cuestión que te dice algo", opinó finalmente González Bejeramo.

