En el mundo corporativo actual, la desigualdad no es solo una percepción subjetiva: es una realidad estadística respaldada por datos concretos. Sandra Olive, socia de Bäcker & Partners, contó en El Interactivo, de Ciudadano News, que llevó adelante una investigación que confirma que el "castigo" por maternidad y los sesgos culturales en las empresas argentinas mantienen viva una brecha salarial difícil de cerrar.
Por qué existe la brecha salarial: el sesgo del "jefe de familia"
Uno de los hallazgos más impactantes de la encuesta, que contó con casi 200 participantes, es la persistencia de un argumento arcaico para justificar la disparidad. Según Olive, todavía existe la lógica de otorgar aumentos o mejores sueldos a los varones bajo la premisa de que son "jefes de familia".
Este concepto, que no suele aplicarse a las mujeres en la misma posición, genera que líderes capacitadas abandonen organizaciones frustradas por una cultura que premia el género por encima del desempeño. Los estereotipos asocian permanentemente a la mujer con la carga del hogar, lo que condiciona incluso los procesos de selección: se asume, de antemano, que una mujer recién casada o con hijos no podrá cumplir con ciertas responsabilidades.
Maternidad y el peso de la "mochila" social
La experta utiliza una analogía reveladora: la carrera laboral es igual para todos, pero las mujeres corren con una "mochila cargada" de expectativas familiares y culpas sociales. Mientras que al hombre se le permite correr ligero, la estructura actual obliga a la mujer a elegir entre el ascenso o el cuidado.
En Argentina, este problema se ve agravado por un marco legal. Con una licencia por paternidad de apenas 48 horas en muchos casos, el Estado y las empresas envían un mensaje claro: la crianza es responsabilidad exclusiva de la mujer. Esto contrasta con modelos como el de Alemania, donde los padres pueden tomar hasta un año, fomentando una distribución equitativa de las tareas.
El desafío del talento joven
La flexibilidad y la hibridez aparecen como las únicas herramientas capaces de revertir esta tendencia. Sin embargo, muchas empresas intentan forzar la vuelta a la presencialidad total, una decisión que choca de frente con las nuevas generaciones.
Hoy, los jóvenes priorizan el bienestar personal y el tiempo de calidad. Las organizaciones que mantengan modelos de disponibilidad total y sesgos de género encontrarán cada vez más dificultades para atraer y retener talento, en un mercado que empieza a exigir un "click cultural" impostergable.
