La Centennial Light, situada en una estación de bomberos en Livermore, California, es un desafío viviente a la tecnología moderna. Fabricada con un filamento de carbono mucho más grueso que el de los focos actuales, esta bombilla ha permanecido encendida desde 1901.
A diferencia de los dispositivos actuales diseñados para fallar, este objeto ha sobrevivido 125 años, apagándose solo brevemente durante mudanzas o reformas. Aunque hoy solo emite cuatro vatios de potencia, su resistencia es un recordatorio de una era donde los objetos se fabricaban para perdurar, convirtiéndose en un ícono que incluso cuenta con su propia webcam para ser vigilado en tiempo real.