La Justicia chilena investiga el caso de una mujer de 79 años que vive en Miramar, y que posiblemente podría tratarse de Bernarda Vera, una militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) que aparece como fusilada por la dictadura de Pinochet en 1973 en el Puente Toltén, en la Región de la Araucanía.
El caso ha conmovido tanto a Chile como a la Argentina. Bernarda Rosalba Vera Contardo tenía 27 años, era docente y madre de una niña al momento de desaparecer. El Museo de la Memoria chileno la registró como que había muerto fusilada en dicho puente. Pero gracias a un informe presentado por el canal Chilevisión, las nuevas evidencias sugieren que podría haber escapado hacia la Argentina, junto a un grupo de militantes. Antes de cruzar a nuestro país, podría incluso haberse trasladado a Suecia, para luego regresar a la Argentina.
En el trabajo investigativo de Chilevisión aparece el caso de una mujer de 79 años, residente en la localidad bonaerense de Miramar, cuya identidad y fecha de nacimiento coinciden con las de Bernarda Vera. Ese medio reveló que uno de los hijos de la mujer afirmó que sí se trataba de la exmilitante. Sin embargo, ella decidió no dar declaraciones.
El trabajo de Chilevisión está enmarcado en el Plan Nacional de Búsqueda de la Verdad y la Justicia, impulsado por el presidente Gabriel Boric en 2023. Ese plan busca reconstruir el destino de las 1162 personas que desaparecieron durante la dictadura de Augusto Pinochet Ugarte, entre 1973 y 1989.
El juez de derechos humanos Álvaro Mesa ordenó abrir la causa para determinar si la mujer que vive en Miramar es realmente Bernarda Vera, o "Anita", como la conocían sus allegados.
De momento, el gobierno chileno pidió cautela. "Tenemos antecedentes que hacen plausible la investigación, pero todavía no hay certezas", afirmó el ministro Luis Cordero.
Desapariciones y apariciones
El 11 de septiembre de 1973, las Fuerzas Armadas de Chile se levantaron con el fin de derrocar al gobierno de Salvador Allende. Fue el comienzo de uno de los párrafos más sangrientos de la historia chilena, en el que hubo muertes y desaparecidos, estos últimos todavía en plan de ser hallados.
Según el reporte de la Comisión Rettig, creada en 1990 en Chile para investigar las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura de Pinochet, la desaparición de Bernarda Vera podría haberse dado luego de una redada por parte de las Fuerzas Armadas en el Complejo Forestal y Maderero Panguipulli, en la XIV Región.
El 10 de octubre de 1973 fue la última vez que alguien supo algo de la vida de Bernarda Vera. Esa noche, una patrulla militar detuvo a 15 personas, las trasladó a Villarrica, y en el puente sobre el río Tolten fueron fusilados. Los cuerpos fueron arrojados al agua, y todas las víctimas pudieron ser identificadas, gracias al trabajo de los investigadores.
Pero hubo una muerte que no se pudo confirmar: la de Vera. Fuentes de la investigación aseguran que, tratándose de ese fusilamiento, se encontraron algunos cuerpos, pero ninguno coincidía con el de la mujer hallada ahora en Miramar.
¿Por qué en Argentina?
En el trabajo de investigación de Chilevisión se hace un recuento de los movimientos de Bernarda Vera luego de aquel 10 de octubre. Supuestamente, viajó a Suecia, ayudada por un ciudadano que colaboró para el escape de algunos militantes de izquierda chilenos, rumbo a ese país europeo.
Este ciudadano, Sven Grände, habría recibido a la docente en 1978 junto al marido de esta, un ciudadano argentino con quien se casó luego de anular su matrimonio chileno. Según registros del Servicio de Migraciones sueco, Vera habría obtenido un visado y un permiso de residencia.
No sería hasta 1999 cuando habría dejado Suecia para retornar a la Argentina, tras haber obtenido un documento de identidad sueco en 1984.

