En Círculo Político, un divulgador histórico nos habló de este hombre de acción, con propuestas avanzadas para su época, tratando de forjar los cimientos de una nación que hasta el día de hoy guarda su impronta.
Adrián Pignatelli, periodista divulgador de temas históricos, conversó con Círculo Político (lunes a viernes de 14 a 16 por FM 91.7, Ciudadano_Newsen Twitch), proponiéndonos repensar la figura de Manuel Belgrano y sus ideas pioneras sobre la lucha independentista para construir un país, junto al cuidado de la salud, la educación y la libertad de una nación incipiente.
-¿Belgrano fue una figura en sus ideas sobre la patria, de proyectar la sociedad, demasiado adelantada para su época?
"Fue bastante adelantada. De Belgrano, obviamente, se destaca la cuestión de la creación de la bandera, o su papel en el Ejército del Norte, sus triunfos militares en Salta y Tucumán, pero Belgrano tiene algunas facetas que no son tan conocidas. Él, cuando vuelve de formarse en España, es nombrado secretario del consulado de Buenos Aires, una institución que regulaba el comercio. Y él viene con ideas que acá no existían: la forestación, el apoyo de las industrias del interior, de los artesanos, el poder vender productos locales afuera, pero con algún valor agregado. Una persona que cuando hizo su campaña militar al Paraguay, por los pueblos donde iba pasando vacunaba a la gente contra la viruela, inclusive fundó pueblos, Curuzú Cuatiá, por ejemplo".
"Es decir, fue una figura multifacética, adelantado para su época, por las ideas que traía, que decía que sin educación no íbamos a ir a ningún lado. En 1810 ya hablaba de corrupción y que había que vigilar a los funcionarios. Ocurre que las circunstancias, el hecho de los reveses militares que tuvo, de su enfermedad, él murió muy joven, con 50 años, hizo que otros terminaran levantando la posta de Belgrano".
-Cuando pensamos en Belgrano político y Belgrano estadista, se abre un mundo distinto para la percepción del personaje ¿Qué hay de ese proyecto para contar?
"Lo que se había empezado a construir en 1810, para 1820 ya casi estaba destruido. Lo que hizo gente como Belgrano es lo que comenté de sentar las bases, algunas ideas básicas como son la educación, como algunas ideas económicas; más allá de lo militar, porque, aparte, Belgrano no era militar, tuvo que aprender todo a los ponchazos, sobre la marcha. Se menciona a San Martín y su brillante obra que hizo como gobernador de Cuyo. Todo lo que hizo para recaudar fondos, para solventar su campaña libertadora. Pero lo de Belgrano es básico, en el sentido de la educación, en el sentido del ejemplo, en el sentido de mirar más allá", explicó el periodista.
-Belgrano y la viruela
"Belgrano en una de sus campañas militares se detuvo en cada pueblo a vacunar contra la viruela. Él ya sabía que era un flagelo la viruela y había que darle un corte. La vacuna había llegado al Río de La Plata en 1805. Habla de una persona que, aparte, funda pueblos, va fundando escuelas, el famoso premio que gana es para construir dichas escuelas. Lo que pasa es que, en ese momento, nuestra incipiente nación navegaba entre torbellinos".
-¿Por qué con Belgrano y con figuras de nuestra historia no podemos sacarlos de la figura del bronce y llevarlos a la realidad?
"Ya había un disloque de no tomar esos ejemplos para transitar y enriquecer lo que significa nuestra nación ante los ojos del mundo, pero fundamentalmente ante los ojos de sus habitantes. En algún momento, esto se dará vuelta y la historia indica que tenemos que seguir ese camino, revisémoslo, veamos lo que hicimos mal y lo que ellos hicieron bien. Yo creo que hay un proceso en marcha. Yo creo que esa corriente historiográfica de fines del siglo XIX, con personajes como San Martín, Belgrano, Sarmiento. También, por ejemplo, Moreno, que fue un ideólogo, fundador de la Gazeta de Buenos Aires. Asimismo, Belgrano fundó un periódico, porque creía que a través del periodismo y del debate de las ideas el país iba a progresar", sostuvo Pignatelli.
"Yo creo que, también, hay una corriente donde no sé si la palabra es cuestionar, pero sí analizar aquellas cosas que hicieron mal, las cosas en las que se equivocaron. Eran hombres con sus temores, con sus dudas, con sus sentimientos; una imagen muy lejos de los cuadros que conocemos de ellos o de las estatuas que contemplamos en los paseos públicos. Hay una revisión y está bueno que se haga y se cuente el lado B".
"Belgrano, por ejemplo, fue jefe del ejército que hizo la campaña paraguaya al norte y, bien, podría haber dicho: 'muchachos, yo soy abogado, no entiendo nada'; podría haberse negado, tal vez".
-¿Qué pasó con Belgrano más allá del encuentro con San Martín en la Posta de Yatasto?
"Las acciones de Belgrano estaban en baja. Se salva de una corte marcial después de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. La primera orden que recibe era trasladarse a Buenos Aires, a someterse a juicio, aunque no se hace, porque el gobierno se inquieta por lo que sería a los ojos de la sociedad que un general de la nación sea sometido a un juicio de tales características".
"Yo creo que Belgrano comprendía el liderazgo de San Martín y él se sometió a ese liderazgo. Por su lado, San Martín, también, tenía un carácter muy independiente y tenía sus propias ideas y no iba a permitir que gente de Buenos Aires le dijera lo que tenía que hacer. Él marcaba la agenda, la marcó en el Congreso de Tucumán, marcó la agenda que lo llevaría a cruzar los Andes. No sé si Belgrano se negó a otro rol, tal vez no pudo. Hubiese sido seguramente de una ayuda inestimable; no sé con cuánto apoyo contaría Belgrano, porque, como decía antes, todo lo que se había construido en 1810, para fines de 1819, 1820, ya estaba totalmente destruido", concluyó Adrián Pignatelli.