Basura espacial fuera de control: cómo nos afecta desde el cielo
Aunque parece un problema lejano, la basura espacial empieza a sentirse más cerca de lo que imaginamos. Los expertos alertan sobre lo que podría venir.
La basura espacial crece a un ritmo preocupante. Aunque parezca lejana, sus consecuencias tocan la vida cotidiana, desde las comunicaciones hasta la seguridad global, explicó a El Interactivo (lunes a viernes, de 12 a 14, por FM 91.7 y Ciudadano_Newsen Twitch), el Dr. en Astronomía, Marcelo Colazo, gerente de vinculación tecnológica de la Conae.
¿Qué es la basura espacial?
La basura espacial —también llamada desechos orbitales— incluye cualquier objeto artificial que ya no cumple una función y permanece en órbita. Pueden ser:
Satélites fuera de servicio
Etapas de cohetes
Fragmentos generados por explosiones o colisiones
Herramientas u objetos perdidos durante misiones espaciales
Partículas milimétricas que viajan a miles de km por hora
Estos objetos orbitan la Tierra a distintas altitudes y velocidades, lo que los convierte en una amenaza latente.
"Podemos hablar de dos tipos de problemas," explicó Marcelo, ingeniero de la CONAE. "Uno ocurre cuando los objetos reingresan a la atmósfera. El otro, cuando quedan orbitando sin control."
¿Cuáles son los riesgos de la basura espacial?
1. Colisiones en el espacio
Cuando dos objetos orbitando chocan, pueden generarse miles de fragmentos nuevos, lo que multiplica el problema. Un ejemplo crítico fue la destrucción de un satélite chino en 2007, que liberó más de 3.000 piezas de desecho.
"Ha habido sucesos como choques entre satélites o un satélite destruido por un país, que generó miles de desechos," comentó Marcelo.
Aunque la mayoría de los residuos se desintegran al entrar en la atmósfera, algunos fragmentos logran sobrevivir y caer sobre la Tierra.
"Se dan situaciones en las cuales pueden llegar parcialmente, o incluso un pedazo bastante grande, a la superficie," advirtió.
La posibilidad de que impacten en zonas habitadas es baja, pero no nula. En Argentina se han encontrado restos como tanques de combustible de cohetes, sin consecuencias humanas, pero con alta visibilidad pública.
Las órbitas entre los 500 y 1.000 km sobre la Tierra son especialmente congestionadas. Son zonas clave para:
Satélites de observación terrestre
Misiones meteorológicas
Comunicaciones satelitales
"Es una órbita muy saturada de desechos," señaló Marcelo. "Ahí operan los satélites SAOCOM, y hay que vigilarlos constantemente para evitar colisiones."
¿Cómo se controlan las colisiones?
A nivel internacional, se rastrean objetos mayores a 10 cm para predecir trayectorias y evitar impactos. Si hay riesgo, se programan maniobras evasivas.
"En el caso de SAOCOM, se hacen varias maniobras al año para evitar colisiones," detalla Marcelo. "Cada maniobra consume combustible y acorta la vida útil del satélite."
¿Cuánto tiempo pueden permanecer en órbita?
Depende de la altitud. Cuanto más alto esté el objeto, menos fricción con la atmósfera y más tiempo puede permanecer orbitando.
"Un objeto que está en órbita tiene cierta energía, y si no hubiera roce con la atmósfera, estaría eternamente orbitando," contó el entrevistado.
Por eso existe una regla no vinculante: los satélites deben diseñarse para reingresar en un máximo de 25 años tras su desactivación.
¿Qué soluciones se están explorando?
Tecnologías emergentes:
Brazos robóticos y redes para capturar residuos
Satélites "limpiadores" con propulsión dirigida
Sistemas láser para desviar trayectorias
Obstáculos actuales:
Alta inversión requerida
Riesgos técnicos durante la captura
Limitaciones legales internacionales
"El objeto sigue siendo propiedad del país que lo lanzó," explicó Marcelo. "No se puede intervenir sin autorización, aunque esté inactivo y represente un riesgo."
Hoy, la prevención sigue siendo la mejor estrategia: reducir los residuos generados, diseñar satélites más sostenibles y establecer protocolos comunes entre países.
"Los accidentes pasan, pero uno tiene que tratar de evitar las cosas que no son accidentes," resumió Marcelo.