Baja natalidad y sistema previsional en alerta: peligra el futuro de las jubilaciones
Menos nacimientos, más expectativa de vida y miles de jubilados que siguen trabajando: advierten que el sistema de jubilaciones enfrenta un futuro crítico si no se modifican las reglas de aportes y edad jubilatoria.
La caída del 40% en la tasa de natalidad durante la última década genera preocupación, no solo por su impacto demográfico, sino por las consecuencias directas sobre el sistema previsional argentino. Así lo explicó la abogada previsional Florencia Markarián en Acceso Directo (lunes a viernes, de 16 a 17, por FM 91.7, Ciudadano News en YouTube o Facebook y Ciudadano_News en Twitch), quien advierte que "cada vez hay menos activos aportando para sostener a los pasivos", mientras la expectativa de vida sigue en aumento.
El problema no es nuevo, pero se agrava. A la baja en los nacimientos se suma un sistema jubilatorio que ya muestra signos de deterioro. Según Markarián, el modelo actual requiere que cuatro trabajadores activos sostengan a cada jubilado, una ecuación que está lejos de cumplirse en la práctica.
¿Trabajar más años puede compensar el problema?
Ante este escenario, surge una pregunta clave: ¿puede compensarse la baja natalidad con personas que siguen trabajando más allá de la edad jubilatoria? La respuesta es parcial. "Hoy muchos jubilados siguen trabajando, pero los aportes que hacen no van al sistema previsional, sino al fondo de desempleo", explicó la abogada. Es decir, no se trata de una solución estructural.
Además, la especialista recordó que se están debatiendo propuestas como la prestación proporcional, que permitiría acceder a una jubilación en base a los aportes efectivamente realizados, tomando como base la Pensión Universal Para el Adulto Mayor (PUAM). Sin embargo, estas medidas aún no constituyen una reforma integral.
Otra posible medida es el aumento de la edad jubilatoria, algo que ya ha generado conflictos sociales en países como Francia. En Argentina, ya se discute la posibilidad de equiparar la edad entre varones y mujeres a los 65 años. "No me parece una locura teniendo en cuenta la expectativa de vida actual", afirmó Markarián, aunque también marcó límites: "Pensar en extenderla a 75 años, cuando el promedio de vida en el país es de 74, es prácticamente obligar a la gente a trabajar hasta morir".
Además, remarcó que no todos los trabajadores tienen empleos de oficina: hay oficios con gran desgaste físico y mental que justifican regímenes especiales. "No se puede pensar en una solución única para todos los casos", subrayó.
Jóvenes sin expectativas previsionales
Markarián también trazó un fuerte contraste generacional: mientras antes las personas se sentían orgullosas de llegar a la jubilación, hoy muchos jóvenes ni siquiera lo ven como un objetivo. "Los de 25 o 30 años no piensan en jubilarse. Hablan de inversiones o seguros de retiro, pero no de jubilación como sustento", explicó. La percepción de que el sistema no alcanza para vivir y el reclamo constante de los jubilados actuales desmotiva a las nuevas generaciones.
Un sistema que excluye a quienes no tuvieron trabajo formal
Otro de los grandes problemas del sistema previsional argentino es la informalidad laboral. Quienes no pudieron acceder a un trabajo registrado durante su vida activa encuentran enormes dificultades para jubilarse. La moratoria había sido una herramienta para incluir a estos sectores, pero su continuidad está en duda.
El proyecto aprobado en el Senado, que contempla bonos y aumentos, aún podría sufrir un veto parcial por parte del Poder Ejecutivo. La parte más comprometida parece ser la prórroga de la moratoria, que permitiría incorporar entre 220.000 y 300.000 personas al sistema. "Es lo que más resistencia está generando", indicó la abogada.
En este contexto, los especialistas coinciden en que el sistema actual no se sostiene sin una reforma estructural. El envejecimiento poblacional, la caída de la natalidad, la informalidad laboral y los cambios en las dinámicas del trabajo imponen desafíos urgentes.
"Hay que pensar en soluciones reales. No alcanza con parches. Se necesita una reforma integral", sentenció Markarián.