Baby blues, el síndrome que afecta a las mujeres en el postparto
Cuando la comparación entre las expectativas y la realidad es fuerte, las mujeres se sienten solas y más vulnerables en la etapa del postparto y por ello una especialista compartió reflexiones y consejos en El Interactivo.
El baby blues, también conocido como tristeza posparto, es un estado emocional transitorio y común que experimentan muchas mujeres después de dar a luz. Se caracteriza por cambios leves de humor, sentimientos de tristeza, ansiedad y agotamiento, que suelen aparecer en los primeros días después del parto y desaparecen espontáneamente en un plazo de dos semanas.
La principal diferencia radica en la intensidad y duración de los síntomas. Si los síntomas del baby blues persisten o empeoran después de dos semanas, o si se presentan síntomas más severos como pensamientos suicidas o dificultad para cuidar del bebé, es crucial buscar ayuda profesional para descartar o tratar una posible depresión posparto.
Este estado suele aparecer entre el segundo y el tercer día después del parto y puede durar hasta tres semanas.
Características del baby blues que afecta en el postparto
Transitorio:
Los síntomas del baby blues son temporales y suelen desaparecer por sí solos sin necesidad de tratamiento.
"Quiero dejar esta idea, en principio, que es superesperable que esto suceda. Tiene un poco que ver con la necesidad de desmitificar la maternidad, lo del color de rosa, la llegada del bebé con toda la felicidad. Es un poco el imperativo social que marca como que es el mejor momento de tu vida", apuntó.
Señaló que, "se suele hablar de esa cita a ciegas, que te vas a enamorar con esta persona que llega y parte de esta tristeza que mucha de las mamás retienen, por ejemplo, con no sentir ese flechazo inicial. Eso que se supone que debería sentir, el amor a primera vista. De hecho, puede decir hasta me pareció horrible y me siento culpable de verlo así".
"O la culpa de no sentirse todo lo feliz que debería sentir. No me está pasando algo que se supone que me debería pasar. Lo que quiero es invitar a pensar a esta mujer que está recién parida, ya sea que tuvo un parto vaginal o por cesárea", dijo.
En el baby blues también influyen las relaciones personales, la presión social y los mandatos idealizados sobre la maternidad.
Y agregó: "Pero que atravesó un momento que tiene su complejidad, que no es algo que sucede todos los días. Es una vivencia muy transcendental. Hasta trasformadora y fuerte. Física y psíquicamente hablando. Entonces después de eso, que pensemos que hay un cuerpo que se parte en dos, hay un ser que sale del interior".
"Después de ese estado de tanta efusión, ahora está afuera, ahora demanda en la vida real. Ahora llora y no sé qué le pasa. Ahora duerme, quizás más de día que de noche. Le quieren dar el pecho y le duelen los pezones. Tienen un montón de miradas encima. Entonces se siente presionada y siente que no está pudiendo estar a la altura", repasó.
Amplió que, "todo esto va generando como un caldo de cultivo para que la persona se sienta triste, extrañe ese estado previo en donde la sociedad estaba pendiente y cuidándola. Porque a la embaraza se la cuida, a la madre se le pide, se le exige que se ocupe bien. Entonces cómo no va a estar triste. Cómo no va a extrañar la vida que tenía".
"También esta sensación de confusión que implica estar empezando a desarrollar un nuevo rol. Por eso insisto en las mamas primerizas, porque hasta este momento era una persona. Era ella, se manejaba con sus tiempos, sus gustos", amplió.
Lo más importante es validar emocionalmente a la madre, acompañarla sin juzgarla y brindarle apoyo práctico y afectivo.
Sugirió que, "por ejemplo, pensemos en la persona que tomaba alcohol el fin de semana y tuvo que dejar de tomar. Si fumaba tuvo que dejar el cigarrillo. Si tenía una vida social la fue restringiendo. Son muchas las pérdidas que se van dando o las resignaciones que implican embarazarse, convertirse en madre puérpera".
"Y esto va impactando en la subjetividad y en el sentimiento de pérdida que genera muchas veces ese, yo ya ni sé quién soy, donde está esa que era, extraño la vida que tenía antes, y da culpa decirlo", reconoció.
Añadió que, "ese cuerpo que cambio tanto en esos meses de embarazo y ahora después del parto está con todo un recambio hormonal lleva a que la persona está más sensible, más llorona, irritable. Entonces todo esto genera un caldo de cultivo. La persona no sabe quién es. Tiene un bebé que depende de ella, una pareja que muchas veces no entiende qué está pasando".
"Y te podés llegar a sentir sola, confundida, agotada, agobiada y en esto quiero decir algunas cosas. Por un lado, la sociedad exige mucho y se torna muy tirana en esto, de ahora sos madre, tenés que saber. Esto de sos la madre es una frase que resuena mucho y detrás de esa frase viene el, arréglate, el instinto ya te dirá", repasó.
El baby blues se da en un 80% de las madres y suele remitir en 15 ó 20 días.
E insistió: "Y la verdad que el instinto muchas veces no dice nada. Muchas veces la sensación de que me iría corriendo, pero depende de mí. Todo es supernormal, es esperable, es común, muchas veces angustia decirlo, pensarlo, entonces las mujeres se lo guardan".
"Socialmente, tenemos que ser más benévolos, menos exigentes, comprender más. Hablar de validación es importante porque, en lugar de, la frase típica es; tu bebé está bien. Tenés que estar contenta porque está todo bien. Entonces esto acalla la angustia, te hacen sentir más culpable todavía", informó.
Admitió que, "creo que hay que validar para la madre primeriza, entender que hay que ser autocompasiva porque está haciendo lo mejor que puede en este contexto que es nuevo, con una criatura a la que tienen que empezar a conocer, ir tratando de decodificar sus señales, esto es un proceso que lleva tiempo".
"Quiero dejar una diferencia entre lo que es tristeza y la depresión. Se la suelen confundir. La tristeza tiende a desaparecer después del primer mes porque tiene que ver con una cuestión adaptativa. Una vez que la persona y la pareja van como encontrando el ritmo, esto que adaptarse a lo nuevo, entonces después de un mes más o menos se va a ir acomodando", completó.
Advirtió que, "si esto no sucede y a medida que pasa el tiempo la tristeza se va tornando más profunda, vamos pasando de un estado circunstancial o por momentos a algo que se cronifica, se agrava. Podemos pensar en una depresión postparto, esto requiere de tratamiento, incluso tratamiento medicamentoso. Esto requiere de ayuda profesional".
"Si hay madres que escuchan, una cosa es sentirse triste y lo importante acá es poder socializarlo, aprender a pedir ayuda, entender que estás haciendo lo mejor que podes y que la maternidad perfecta no existe. Ahora, si la sensación es de desesperanza y es un malestar tan grande que llega a que la persona no pueda conectar consigo mismo ni con su bebé, esto requiere intervención", argumentó.
Alertó que, "si el entorno si ve esta situación, que no deje pasar el tiempo porque está en riesgo esa persona y su bebé también lo está. Porque si no hay otro adulto que se pueda ocupar de brindar todo lo que un bebé necesita, un bebe que no es atendido emocionalmente en el primer tiempo de su vida está también en riesgo psíquico".
"Porque no cuenta con alimento necesario, que es un aliento nutricional, necesita recibir cuidados a nivel emocional para poder desarrollarse saludablemente", reforzó.
Destacó que, "es fundamental que haya redes de sostén cuando las hay, esto ayuda mucho. El problema es cuando no hay red de apoyo porque maternar a solas a un bebé es un montón. Pensemos que a cualquier persona le gusta dormir bien, alimentarnos bien, darnos una ducha cuando la necesitamos".
"Todas estas que son necesidades que son básicas, una mamá que está al cuidado de un bebé las tiene descubiertas porque ya sus tiempos no son sus tiempos. Si no que son del bebé. Entonces duerme si puede o cuando puede. Esto lleva a cualquier persona al desequilibrio y es lo esperable que así sea", advirtió.
En tanto, Gastaldi aclaró: "El postparto no son 40 días. Esto es otra idea que está socialmente instalada. En realidad es mucho más amplio que esto. Desde la psicología hablamos del primer año de vida o de los primeros 2 que son ese tiempo de la vida en donde la madre está tan cercana a las necesidades de su bebé. Hasta que el bebé de 1 año o 2 camina por sí mismo, se alimenta, comienza a hablar y a expresarse".
"Entonces este primer tiempo en donde la madre está tan pendiente de su bebé, la implica a ella a perderse así misma. Y esto es parte de lo que genera tristeza. Entonces esta idea, el postparto, lleva tiempo. Es un proceso de readaptación a la vida y de reencontrarse consigo mismo. Esto de pasar de ser hija a ser madre es un proceso que requiere mucho tiempo, paciencia y ayuda", destacó.
Criticó que, "en nuestro país falta mucho. En Europa hay algunos países que dan licencias de 1 o 2 años para la pareja en donde pueden ir alternándose. Eso sería lo ideal porque ni la madre ni el padre están en condiciones de ir a trabajar y cumplir con toda lo que el trabajo exige".
"Cuando en casa hay un bebé porque requieren, nos chupan la energía, entonces no podemos ir a rendir laboralmente como si no fuéramos padres. Necesitamos leyes que acompañen a nivel laboral más flexibles, que haya lactares en los espacios de trabajo", concluyó.