Las fiestas de fin de año, con sus cenas y encuentros sociales, suelen generar preocupación en cuanto a la salud y el peso. Sin embargo, el problema no es la cena de Nochebuena o Año Nuevo en sí, sino lo que sucede el resto de la semana.
El Dr. Matías Lejarraga, médico y cirujano especialista en Medicina Funcional, explicó en El Interactivo, de Ciudadano News, que el impacto negativo en la salud y el peso no se debe a un único evento, sino a una acumulación de malos hábitos.
"El problema no es esa cena, sino que por ahí a la mañana vamos a desayunar y comemos un té con leche con galletitas o café con leche con tostada", advierte el especialista, señalando a los desayunos típicos argentinos cargados de glucosa como el verdadero enemigo.
La clave de la Medicina Funcional es la planificación y el uso de herramientas estratégicas para mitigar el impacto calórico y glucémico de los eventos sociales.
1. El ayuno intermitente como herramienta estratégica
El ayuno intermitente es el primer gran aliado que recomienda el Dr. Lejarraga, pero no como un castigo, sino como una herramienta de salud que se adapta a cada persona y a cada semana. En ese sentido, el especialista explicó 3 posibilidades:
- Ayuno progresivo: la recomendación principal es no improvisar. En lugar de hacer 21 días de ayuno y abandonarlo por completo, el médico sugiere la progresión y la adaptación. Se puede empezar con días de ayuno de 12 a 14 horas y aumentar si el cuerpo se acostumbra.
- Ayuno estratégico en días de fiesta: los días previos o posteriores a una cena fuerte (24, 25, 31 o 1º) son el momento ideal para aplicarlo. Por ejemplo, el 24 de diciembre se puede desayunar un mate liviano y comer un almuerzo muy pequeño y bajo en glucosa (solo proteínas y verduras verdes), teniendo en cuenta que la cena será el plato fuerte.
- OMAD (One Meal a Day): para los días siguientes a una gran comilona, como el 25 de diciembre o el 1 de enero, el experto propone la técnica OMAD: hacer una sola comida abundante en el día. Si se almuerza a las 2 o 3 de la tarde, la sobremesa se extiende un poco y ya no se come nada hasta la mañana o mediodía del día siguiente, cumpliendo fácilmente unas 20 horas de ayuno saludable.
2. La regla de oro: el orden en que comés importa más que el contenido
Este es un consejo simple, práctico y con alto impacto en la salud metabólica. La mayoría de las personas desconocen que existe un orden de comida que disminuye la absorción de glucosa. Cuando llega el momento de la cena y hay una variedad de platos (pastas, tarta, panificados, carne), el experto recomienda seguir este orden de ingesta:
- Primero el verde: la prioridad son las ensaladas o los vegetales de hoja verde. "Cuando vos comés verdes, es lo primero que le llega al estómago, esta verdura va a disminuir el impacto de todo lo que viene después", explica Lejarraga.
- Después el hidrato: una vez que el estómago tiene la fibra del vegetal, el pico de glucosa (azúcar en sangre) que generará la pasta o el pan será menor.
3. El potenciador oculto: vinagre de sidra de manzana
Un tip adicional que el médico recomienda incluir en la rutina diaria y especialmente en las fiestas es el vinagre de sidra de manzana. Según el cirujano, tiene un poder antiglucosa porque ayuda a que la glucosa consumida no se absorba completamente y disminuye el pico de azúcar en sangre, lo que se traduce en un menor impacto negativo, ya sea que se consuma antes o durante la comida.
¿Qué pasa con el alcohol?
En cuanto a la ingesta de alcohol, el Dr. Lejarraga es categórico: debe consumirse la menor cantidad posible. El consejo clave es la hidratación. "Por cada vaso de vino por ahí tomar dos o tres de agua", recomienda, ya que la ingesta de mucho líquido ayuda a mitigar el impacto en el hígado.
